L os industriales se debaten entre los aplausos por el avance de las reformas que “favorecerán el clima de negocios y la certidumbre en el sector privado” y los temores que se abrieron por eventuales conflictos adentro de las fábricas si es que el paquete de cambios en la vida laboral enciende focos de conflictos dentro de los portones por la falta de consenso en la elaboración de las medidas legislativas.

Ayer vieron con alivio la foto que mostró a los gobernadores alineados con el acuerdo fiscal aunque ese consenso se trasladaría a todos los acuerdos legislativos que llegarán en forma de proyectos de ley para que el Congreso avale las reformas de la administración Macri. También se envalentonaron con el pulgar arriba de la CGT a la iniciativa que cambia parámetros laborales.

Pero es cierto que la resistencia de gremios opositores y con poder de fuego, como el caso de Camioneros liderado por Hugo y Pablo Moyano, les podría generar un “dolor de cabeza” con pérdidas cuantiosas en la actividad fabril. “No hay un cálculo de lo que significa un paro porque depende del rubro, de la intensidad del sector y la posibilidad de ruptura de la cadena de producción, pero sí es cierto que le generaría mucho mal a la industria si se ralentiza su crecimiento por problemas sindicales”, confió a BAE Negocios un empresario fabril.

Es por eso que la UIA, encabezada por su presidente Miguel Acevedo, tiene en mente llevar lo más profundo posible el diálogo con los sindicatos, aún cuando el acuerdo Gobierno- CGT se plasme en el respaldo a la ley. Saben que habrá descontentos pero esperan que sea un sector minoritario para que no haya efectos poderosos en la producción.

Meses atrás, Acevedo había adelantado a este diario que impulsaría una negociación mano a mano entre los sectores que participan del sector privado, excluido el Gobierno. No logró ese objetivo porque el Gobierno avanzó con el diálogo tripartito como parte de su campaña electoral antes de las PASO. Y con la victoria en la mano, tomó la iniciativa para cerrar el capítulo más importante de reformas con el aval del voto popular.

Sin embargo, la idea del líder de la UIA sigue en pie y espera definiciones para avanzar en vínculos con el poder sindical para evitar que sectores radicalizados del gremialismo tomen poder en contra de la nueva ley. “Me parece que es el momento de reformas, pero sabemos que debemos defenderlas cuando se apliquen en las fábricas para que no haya conflictos que contradigan las necesidades”, afirmó un empresario que se sienta en la mesa chica de la entidad fabril.

Los industriales recibieron como una orden el consejo del presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, de negociar las próximas paritarias en un margen del 10% al 12%, aunque temen que se convierta en un boomerang para sus propias ventas. “No podemos tener empleados que no tengan capacidad de consumo. Y para poder retener a los mejores y ser más productivos, debemos pagarles más”, se sinceró el socio de una empresa pyme que encontró el camino del crecimiento sostenido durante 2017.

En la otra punta están los empresarios que necesitan la aplicación de nuevos convenios a partir de un escenario de complejidad. El antecedente UOM en Tierra del Fuego -diferente al aplicado en Vaca Muerta en donde los sueldos eran elevados acorde al precio del barril de petróleo en otros añoscon un acuerdo a la baja salarial para evitar despidos podría ser un espejo en sectores sensibles, como el caso de los textiles.