El presidente de la UIA, Miguel Acevedo, y dos de sus vicepresidentes, Luis Betnaza y Daniel Funes de Rioja buscarán reencauzar las relaciones con el Gobierno nacional luego de una semana de tensión entre integrantes de la principal entidad fabril del país y una parte del Gabinete de Mauricio Macri. La reunión de este mediodía en Casa Rosada junto al jefe de Gabinete, Marcos Peña, y el ministro de Producción, Francisco Cabrera, podría ser clave en el diálogo pero no presentará ninguna solución a los problemas por los que atraviesa la industria.

De hecho, cada cual llegará con sus propias recetas que los llevó a evidenciar cortocircuitos que subyacían en el día a día de los sectores pero que nunca habían salido a la superficie con tanta crudeza como en los últimos días. Aunque el Gobierno decidió poner carácter en la relación, y si bien alzó la bandera blanca, no se desarmó.

La exposición mediática de Cabrera, que ayer eligió el diario La Nación para publicar una columna de opinión a 24 horas de la reunión, se convirtió en un mensaje directo y simbólico para los industriales. "Algunos empresarios, sin embargo, se resisten al cambio. Son los que crecieron a costa del Estado, a costa de todos los argentinos, gracias a gobiernos que promovieron monopolios, cerraron fronteras, alimentaron nichos de ineficiencia, precariedad y corrupción. No son muchos, pero a veces parecen ser los más visibles", disparó.

En el mundo de la UIA no salen de la sorpresa. Mientras días atrás sellaron un acuerdo en la mesa chica para evitar nuevas confrontaciones, se encontraron con una estrategia ofensiva de parte del Gobierno. Creen, en los análisis mano a mano, que la decisión oficial de ponerlos en la vereda enemiga les fortaleció la descendente imagen que tuvo en los últimos meses. No es casual, consideran algunos dirigentes, que en el medio se haya instalado la reelección de Macri.

Los industriales quieren, a toda costa, salir de la encerrona política porque no quieren quedar cercados por un debate económico en contra de la alianza de Cambiemos y a favor del kirchnerismo, administración con la que se diferenciaron incluso durante el mandato de Cristina Kirchner. Algunos dentro de la misma central acusan a algunos de sus pares de "hacer política" a favor de opositores el Gobierno.

Otro punto que dejó abierto el clima de tensión fue la presunta convocatoria a la reunión. Apenas se supo del llamado al diálogo, en la UIA festejaron la reapertura del canal de comunicación, pero comenzaron a cruzarse versiones sobre el autor del impulsor del encuentro. Mientras Acevedo dijo que le había sonado el teléfono para la reunión de mañana, el Gobierno dejó trascender que respondió a un pedido de los industriales.

En hechos concretos, los empresarios insistirán que la lluvia de importaciones es real, a pesar de que analistas privados hayan cerrado filas detrás del discurso oficial al decir que el ingreso de productos con sustitución nacional no haya incidido en la actividad fabril.

Los planteos concretos serán: falta de competitividad que generó la lluvia de importaciones a partir de los costos argentinos que se generan por la alta presión tributaria, la costosa logística, la falta de financiamiento para la producción industrial, la caída del consumo, la eliminación del decreto 814 en favor de las economías regionales, y la preocupación por el acuerdo del Mercosur con la UE en este contexto, entre otros puntos.