La emisión de dinero por parte de Banco Central en concepto de operaciones con el sector público se duplicó respecto a la anterior gestión. Es que, al finalizar el kirchnerismo, el BCRA había aportado al Tesoro $166.000 millones sumando adelantos transitorios, transferencia de utilidades y compra de divisas. Sin embargo, pese a las promesas de Gobierno de contener la impresión de billetes para combatir la inflación, lo cierto es que en 2016 la cifra trepó a $320.000, y en lo que va de este año, escaló aún más hasta los $370.000 millones.

“Van a emitir los mismos pesos para comprar los dólares que entren”, había advertido Kicillof

La contracara de esta creciente avalancha de pesos es el explosivo incremento en el stock de Lebac, que la autoridad monetaria utiliza para evitar que esa mayor emisión se traslade a los precios, según la visión de su titular, Federico Sturzenegger. En lo que va del año, el Central lleva esterilizados por esta vía unos $278.367 millones, más del doble con lo que había cerrado el 2016.

Esto permitió que pese a que las operaciones con el Tesoro fueron fuertemente expansivas, la base monetaria creciera hasta noviembre sólo $71.600 millones, de acuerdo a las planillas del BCRA. El año pasado, la suba fue de casi $200.000 millones, pese a que retiró de circulación $132.000 con las Lebac.

Lo cierto es que en 2017 la compra de divisas al sector público viene superando por lejos a la de 2016, que sumó $160.000 millones. De esta manera, continúa siendo el principal factor de expansión de la base monetaria. Es que mientras tanto, los adelantos transitorios sumaron $90.000 millones y la transferencia de utilidades, $33.500 millones. En ese sentido, el martes pasado el Central debió comprarle al tesoro el equivalente a $7.000 millones que junto con las operaciones de pases, Lebac y otras, dejaron una emisión neta de $8.900 millones en un día.

Fue la primera vez en noviembre en donde el BCRA debió adquirir los dólares de deuda colocada por el ministerio de Finanzas. Y si bien en el programa financiero la autoridad monetaria acordó una transferencia de $150.000 millones por utilidades y pases -similar a la de 2016 y 2015- de los que restan girar sólo $25.000 millones, la elevada necesidad de gasto para fin de año probablemente redunde en una mayor compra de billetes verdes obtenidos mediante la colocación de bonos.

El Tesoro podría descargar esas divisas para que las absorban los privados, pero como el mercado cambiario es muy reducido, tiraría para abajo la cotización de un dólar al que no le sobra nada.

"Dicen que si se endeudan no hay ajuste, porque la inflación teóricamente viene por emitir pesos. Pero van a emitir los mismos pesos para comprar los dólares que entren. ¿O a los gobernadores les van a dar dólares? No, les van a dar pesos. Al final, ¿el grado de emisión, no es el mismo con o sin ajuste", se había preguntado el diputado Axel Kicillof en marzo del año pasado, cuando el Congreso debatía el pago a los fondos buitre.

"Ahora Kicillof se preocupa por la inflación y por la emisión de pesos. Pero no por los pesos que el Central le regalaba al Tesoro. Si sobran pesos por vender dólares, eventualmente podemos comprar dólares", le había respondido el ex ministro de Hacienda, Alfonso Prat Gay.