Si bien en diciembre de 2015, cuando el asumió Gobierno de Mauricio Macri y liberó el cepo cambiario la fuga de divisas amagó con frenarse, en los meses siguientes volvió a crecer y en 2017 apunta a duplicar la cifra del año pasado. En rigor, según los datos del Balance Cambiario que elabora el Banco Central, en los primeros 10 meses del año la formación neta de activos externos suma u$s17.480 M, un 75% más que los u$s9.951 millones que se registraron en todo 2016, cuando aún falta computar los últimos dos meses del año. Se considera fuga de divisas a todo el dinero que sale del sistema financiero, ya sea para atesorar en las cajas de seguridad, en el “colchón” o para sacar del país.

En paralelo, en el mercado registrado también se perciba una mayor cobertura por parte del sector privado ya que desde enero a octubre la compra de divisas en los bancos llega a u$s26.176 millones, superando los u$s25.963 millones de 2011, cuando se puso el cepo y marcando el registro más alto desde la convertibilidad.

“Si se desagrega la información teniendo en cuenta el monto de las compras mensuales por cliente, se observa que el 41% de las compras de billetes (unos u$s1.060 millones) fueron realizadas por importes de hasta u$s10.000 mensuales por cliente”, destacó el BCRA.

Por otro lado, se siguió observando un mayor ingreso de fondos destinados a la inversión financiera que a la economía real. “Se registraron ingresos netos por u$s944 millones, como resultado de inversiones de cartera por u$s824 millones y directas por u$s120 millones”, detalló el BCRA y agregó que “con este total, las inversiones de no residentes mostraron un aumento de u$s550 millones respecto al mismo mes del año previo, explicado básicamente por las inversiones de cartera”.

Así, y como consecuencia en gran parte del pago de importaciones, turismo y el giro de utilidades, el balance cambiario cerró octubre con un déficit de u$s2.258 millones.