“Les ganamos haciendo cloacas”. La frase de uno de los candidatos de Cambiemos en el conurbano bonaerense resume el inicio de la segunda etapa que imagina el macrismo: la microgestión. Los dirigentes del ofi cialismo se entusiasmaron con el avance en la provincia de Buenos Aires y creen que deben ir paso a paso en la conquista del territorio más deseado. A los dirigentes locales les escapa la defi nición de las grandes líneas políticas y económicas por eso comenzaron con lo que tienen más a mano: el territorio, palmo a palmo, en busca de sumar batacazos para cuando se renueven las intendencias. Quieren teñir de amarillo las comunas, sobre todo en la tercera sección electoral, que fue la fuente de la acumulación de votos de Cristina Fernández. Para la alianza gobernante el problema sigue siendo La Matanza, el todopoderoso territorio en el que se replegó y apoyó Cristina -junto con Avellaneda- para mantener las acciones. Entre algunos dirigentes bonaerenses ya se especula con la alternativa de impulsar la división del distrito más poblado de la provincia de Buenos Aires, con 1,7 millones de personas. No es la primera vez que se discute, es casi un clásico de los gobiernos no peronistas para horadar el poder territorial.

El resultado de la provincia de Buenos Aires es un punto de inflexión que el PJ esperaba para determinar cómo seguir. El peronismo es cruel. “Lo único que retira a un dirigente son los votos. No importa si te parás sobre un montón de votos o sobre pocos, el tema es que estés más arriba que el resto”, resumen. Los resultados de las elecciones legislativas dejan ejemplos, como la resurrección de Adolfo Rodríguez Saá que consiguió revertir la derrota de las PASO; y una larga lista de heridos peronistas en una semana en la que comenzarán a contarse las costillas sanas. El presidente del Partido Justicialista, José Luis Gioja, analizaba a la luz de los resultados del comicio la conveniencia de convocar a una reunión partidaria. No será una semana fácil. Mañana está convocada la reunión de comisión de Asuntos Constitucionales para tratar los pedidos de desafuero del ex ministro de Planifi cación de los gobiernos kirchneristas, Julio De Vido, si es que no decide renunciar antes.

Al Gobierno le esperan también algunos senderos empedrados. Elisa Carrió mantuvo su caudal electoral a pesar de las brutales declaraciones que formuló respecto de Santiago Maldonado. Y el radicalismo ya anticipó que planteará la “institucionalización” de la alianza Cambiemos. En buen romance, significa que quiere un lugar desde el cual condicionar las decisiones políticas que tome de aquí en más el gobierno de Macri. Esto no le va a resultar demasiado fácil a los “radicales del centro (del país)” que impulsan esa línea, sobre todo porque quienes ganaron peso son los dos referentes del Norte, Gerardo Morales, y del Sur, el santacruceño Eduardo Costa, que prefieren seguir actuando por la libre con sus propios acuerdos bilaterales UCR-Macri. Un detalle más: el nuevo mapa de poder legislativo le dará al PRO mayoría interna en Diputados, sembrando la incógnita acerca de si el cordobés radical Mario Negri mantendrá la presidencia del interbloque.

Uno de los hombres que trazó la estrategia de crecimiento político de Macri y que sigue siendo funcionario, resume: “Nos subestimaron. Decían que no sabíamos hacer política”. Ahora quieren ir por el zarpazo fi nal antes de que el peronismo se rearme.