El índice de popularidad de Emmanuel Macron continúa en caída libre, y un 73% de los franceses está muy o bastante descontento con su gestión como presidente, según una encuesta de Ifop para el periódico Journal du Dimanche. Mientras que los que están muy o bastante contentos apenas llegan al 25%, en una Francia en la que se multiplican las protestas por la suba del impuesto al combustible y la baja del poder adquisitivo.

El 25% es el punto más bajo de su presidencia y se acerca peligrosamente a la situación en que estaba François Hollande (20%) en el mismo momento de su mandato. Su primer ministro, Edouard Philippe, se encuentra algo mejor con un 34% de aprobación. Uno de los responsables del sondeo calificó la performance de Macron como un "auténtico tobogán", siempre hacia abajo en 2018.

El periódico comparó los índices de apoyo de los últimos tres presidentes. Si bien es cierto que Sarkozy no descendía a tanta velocidad y que disfrutó de un ascenso en los meses finales de su segundo año en El Elíseo, los tres tienen un elemento en común. Comenzaron con un apoyo superior al 60% cuando prometían profundas reformas económicas y sociales y luego cayeron en picada en el momento en que esas promesas se traducían en leyes y decretos concretos.

La suba del impuesto a los combustibles provocó una movilización de rechazo por todo el país

Macron se benefició del hundimiento de los socialistas y de la inesperada pérdida de credibilidad de Francois Fillon, además del hecho de enfrentarse a Marine Le Pen en segunda vuelta. Los cuatro puntos que separaron a Macron y Fillon (1,4 millones de votos) fueron los que dieron al primero la presidencia.

La suba del impuesto a los combustibles provocó una movilización de rechazo por todo el país desde el fin de semana. Hubo 2.000 concentraciones con unas 287.000 personas (según cifras del Ministerio de Interior), enfrentamientos con la policía y cortes de carreteras y rotondas especialmente en zonas rurales y suburbios urbanos. Y todavía la rebelión continúa.

Ayer, los bloqueos de los «chalecos amarillos" causaron el cierre de fronteras en Francia, por lo que las rutas se vieron colapsadas por camiones que no podían continuar con su recorrido por el territorio francés.

Las cámaras transportistas calculaban que las movilizaciones paralizaron la circulación de cerca de 20.000 camiones que atraviesan los Pirineos cada día, y además, estimaron que, desde que se iniciaron las protestas el pasado 17 de noviembre, los costos ascienden a dos millones de euros.

"El precio del combustible es tan sensible política y sociológicamente como lo fue el precio del trigo en el Antiguo Régimen", ha comentado uno de los responsables de Ifop.

Consciente de la oposición creciente, el Gobierno ofreció un paquete de ayuda por un montante total de 500 millones para que las personas de menores ingresos puedan sustituir sus viejos vehículos por otros menos dependientes de los combustibles fósiles o para renovar los sistemas de calefacción por otros más eficientes. Pero estas ayudas suponen que los beneficiados tengan que hacer un desembolso que en general no pueden permitirse.