Con el gastronómico Luis Barrionuevo como anfitrión, Roberto Lavagna volvió a reunirse con un numeroso grupo de dirigentes sindicales, ocasión en la cual no sólo mostró decisión y empuje para ser candidato a presidente en octubre sino que además confirmó trazos gruesos de su estrategia.

El primero, no competir en las PASO y al mismo tiempo sumar la mayor cantidad de consensos posibles en un Frente Nacional, con participación no sólo del movimiento obrero. Empero, según señalaron fuentes que participaron del almuerzo con el ex titular de Economía, éste les expresó que hasta el momento "el respaldo más firme" que recibió su decisión para competir por la presidencia fue el de esos gremios.

La negativa a las PASO es un punto a considerar para algunos dirigentes obreros, entre ellos hay quienes todavía mantienen sus reservas para apostar a fondo por Lavagna, si bien están del otro lado de la galaxia del kirchnerismo, léase para volver a departir con Cristina Fernández como otros colegas que si amortizaron rencores con la ex Presidenta y hoy esperan su definición. El ejemplo de los Moyano da el talle para el caso.

La comparación con otros núcleos de poder de variopintos estamentos fue inevitable y entusiasmó a los dirigentes gremiales, sobre todo en tiempos de "maltrato político" como lamentaron otros comensales. La lista de organizaciones obreras incluyó a La Fraternidad, UTA, Comercio, Uocra, UPCN y Textiles entre otros, y entre los asistentes también se comentó la ausencia de Sanidad, que había comprometido su presencia. "Mi único interlocutor es mi hijo", remarcó Lavagna, en referencia a Marco, el legislador del Frente Renovador que también articulará la dinámica de la mesa sindical. Entre los pasos a seguir en el mundo gremial habrá una reunión del ex ministro con la estructura de la poderosa CATT, que comanda el ex triunviro Juan Schmid, y que ya brindó el visto bueno para participar de esa tertulia que tendrá lugar en las próximas semanas.

Lavagna recorre semanas intensas en cuanto a agenda política y más allá de su impronta moderada respecto a la carrera hacia la Casa Rosada, ante la dirigencia sindical no ocultó su entusiasmo. En la cautela sí abordó su almuerzo con Marcelo Tinelli, casi en rango de cancillería, para decir "es un empresario exitoso que está en una etapa de su vida en la que quiere hacer un aporte. Lo noté más comprometido en ir hacia adelante", expresó en declaraciones a radio Metro. En las cercanías del ex titular de San Lorenzo de Almagro vislumbran que el creador de Showmatch se reconfortaría con una banca en el Congreso, historia que seguro continuará.

En cuanto a la coyuntura actual y lo que vendrá hasta las urnas, Lavagna también reflexionó que "esta grieta no nos conduce a ningún lado". A meses de la comida que compartió también en Gastronómico, se ratificó un apunte que subrayaron los dirigentes sindicales en cuanto a la decisión de "captar a quienes no se alinearon en vereda alguna de la grieta". En tono salomónico Lavagna expresó que los últimos cuatro años del kirchnerismo fueron malos, "eso deja alguna herencia" infirió para abarcar a la gestión Cambiemos también en condimento crítico: "estos últimos cuatro años, en lugar de superar esa herencia, profundizaron la crisis con un contexto económico que fue muy favorable", puntualizó.