En 2015 las paritarias fueron auditadas por el entonces Ministro de Economía, Axel Kicillof, bajo el mandato de 12 años de gestión en la cartera laboral de la Nación y tanto para los dirigentes sindicales que resistieron por lo bajo y lo expreso al kirchnerismo aquellas mesas generan nostalgia. El 15% de techo que pretende el Gobierno es considerado por los más ofuscados como una provocación. Ni hablar del titular de la Asociación Bancaria Sergio Palazzo, al que le ratificaron que el 9% es la última oferta de las entidades del sector que se mantiene saludable y floreciente respecto a dividendos. Tanto ese sindicato como la Corriente Federal que lidera el jefe de la AB junto a Héctor Amichetti y Horacio Ghilini asumen que les están "pasando facturas" por su tónica de confrontación al modelo.

Los economistas que asesoran a organizaciones sindicales aseveran que con un 20% "pierden por bastante y se mantiene robusto el deterioro del poder adquisitivo salarial". Algunos condicionados por escenario como la UTA, otros -los estatales por ejemplo, divididos entre ATE y UPCN-, con más y menor energía para negociar puntos.

Los gremios industriales, más allá del discurso público saben que su pelea de fondo es para frenar despidos y rezar para que el crecimiento se traduzca en nuevos puestos de trabajo. El efecto de la monotributización también le baja la cotización a discusiones de salarios que no hace tanto tiempo iban en paralelo con la ofensiva frente a la quita salarial por Ganancias, vigente sin perjuicio de promesas electorales del oficialismo.

Otros economistas acercan pronósticos más complicados: "discutimos hoy perder por poco, es de esperar que en 2019 mantengan su vigencia las paritarias". Mientras tanto, bajo el fuego de la requisitoria judicial, Hugo y Pablo Moyano ratificaron su movilización/protesta del 22 de febrero, en virtud de la dignidad de trabajadores, derechos irrenunciables y contra el sólido techo paritario.