En datos duros, la cantidad de convenios y acuerdos colectivos homologados por el ministerio de Trabajo el año pasado se desplomó un 42% en comparación con 2016. Así lo reveló el último informe del Observatorio de Derecho Social de la CTA Autónoma (CTAA). "Para encontrar un año con menor cantidad de homologaciones hay remontarse al 2006", reseñó el coordinador de ese grupo de trabajo de la central obrera, Luis Campos a BAE Negocios.

Como publicó este diario en su edición del lunes tal fenómeno afectó con mayor intensidad a los convenios colectivos por rama de actividad.

La negociación colectiva del año pasado estuvo en gran medida acotada a la discusión salarial. Los incrementos se ubicaron casi en su totalidad entre el 20% y el 25%, y en muchos casos no llegaron a equiparar la inflación anual del 24,8%.

Para determinados grupos de trabajadores: bancarios, sanidad, sector público bonaerense, entre otros, las cláusulas gatillo activaron aumentos automáticos que compensaron una inflación mayor a la esperada. Bajo la realidad de "perder por algo menos" podemos citar a comercio, obras sanitarias, administración pública nacional. Allí se negociaron incrementos complementarios a percibir en cuotas durante los primeros meses de 2018. Se trata de las denominadas -y vigentes para la puja salarial de este año- como "cláusulas de revisión", que no implican incremento automático sino una declaración de "buena voluntad" para regresar a la mesa de negociaciones.

En enero de 2016 con la sinergia del arranque de gestión desde la Casa Rosada el entonces ministro de Hacienda Alfonso Prat Gay sentenciaba que "cada paritaria discutirá lo que puede discutir, acá no es solo la dimensión del salario sino también cuidar el empleo. Cada sindicato sabrá dónde le aprieta el zapato y hasta qué punto puede arriesgar empleos a cambio de salarios". El principio que hizo flamear ante dialoguistas y opositores que conforman el movimiento obrero tiene plena vigencia. Al respecto el analista sindical Jorge Duarte (@ludistas) le resumió a este medio que en cuanto a la decisión oficial de ajuste en sueldos y jubilaciones hay un interrogante: "saber cuánto más pueden perder los salarios. Hay fuerte dispersión, pero en muchas actividades el margen parece empezar a acabarse".

En el ring

Para el cuarto trimestre de 2017 según el paper del Observatorio de la CTAA se registró una caída interanual del 12% en el total de conflictos laborales. Este retroceso lo remarcan desde la disminución de los conflictos en el sector privado, que pasaron de 74 en el cuarto trimestre de 2016 a 53 en el mismo período de 2017. La dinámica estuvo muy vinculada a situaciones de crisis económica: el 53% de los conflictos se originaron en despidos, suspensiones o reclamos por deudas salariales, contra un 38% registrado un año atrás. Por oposición, los reclamos por aumentos de sueldo apenas se verificaron en uno de cada cinco conflictos del sector privado.

Para el sector público una palabra sintetiza el escenario en dicho ámbito: "constantes", en comparación con un año atrás, pero con un crecimiento de la participación relativa de reclamos vinculados a situaciones de crisis (deudas salariales, renovación de contratos). Mientras que las protestas por aumentos salariales que pasaron de estar presentes en el 44% de los casos en el cuarto trimestre de 2016 a un 26% en el mismo período de 2017.

Para el sector de trabajadores del sector informal la CTAA constató un fuerte crecimiento interanual, pasando de 13 a 20 conflictos, aunque todavía siguen representando una porción minoritaria del total.