En cinco meses, más exactamente el 18 de noviembre, se vence la concesión otorgada por el Gobierno de la Ciudad y ese día cerrará sus puertas el Buenos Aires Design, un shopping que es un símbolo del barrio de Recoleta desde 1993.

La jefatura del gobierno porteño nunca dio respuesta sobre qué hará con el predio ni a la empresa IRSA, que a través de Emprendimientos Recoleta, administra el shopping, ni a los casi setenta locatarios, la mayoría pymes.

Lo cierto es que en las últimas semanas comenzaron a cerrar varios locales y se estima que a fin de junio le tocará el turno a otros diez puntos de venta, admiten en IRSA.

El panorama es desalentador. Algunos de los locales que ya se fueron son Gift Collection; Centro de Diseño Italiano -que tenía dos locales-; Iluminación Agüero; Archivos Activos y Schätz, entre otros. La mayoría despidió a los trabajadores. Ahora, más de 500 familias, entre empleados directos e indirectos, ven peligrar su futuro. Consultados por BAE Negocios, en el gobierno porteño aseguraron que "en 15 días tendremos una definición, estamos evaluando alternativas".

Por su parte, Ramón Villaveiran, gerente de Asuntos Públicos de IRSA, señaló que "el próximo lunes tenemos una reunión con Juan Franchi, responsable de concesiones del Gobierno de la Ciudad, para instrumentar la salida del predio. Nos retiramos ante la falta de respuesta del gobierno. En los próximos treinta días cerrarán diez locales y si lo evaluamos en términos de negocio, es muy difícil reconstruir el espíritu de un shopping cuando ya comenzaron a irse varias marcas importantes. Los que se fueron, ya no volverán. Nos iremos prolijamente con la decepción de no haber podido continuar".

Si bien el Buenos Aires Design no pasaba por su mejor momento, ya que uno de sus socios, el propietario del 44% del paquete accionario Enrique Blaksley Señorans, presidente y socio mayoritario de Hope Funds, fue detenido y acusado de lavado de dinero y estafa, era innegable que administrar el shopping era un muy buen negocio. El canon mensual era de $397.000, una suma irrisoria, teniendo en cuenta que por el alquiler de dos locales de 250 metros cuadrados un inquilino pagaba $450.000, incluyendo expensas e IVA. Sin contar que la llave era de tres alquileres anuales y la comisión de Fibesa, la empresa de IRSA que alquila los locales, era de 6%, equivalente a seis alquileres más. Un dato no menor es que a partir de junio, IRSA dolarizó los alquileres, algo que molestó más a los locatarios, si bien estaba contemplado en el contrato.

Guillermo Olszak, dueño del Centro de Diseño Italiano, se mostró indignado. "El jefe de gobierno porteño ha dado muestra de una ineficiencia pocas veces vista, hace 25 años que saben que el contrato vence en noviembre. Están jugando con los puestos de trabajo y Horacio Rodríguez Larreta no da la cara, nos falta el respeto a nosotros que somos pymes que trabajamos. Invertí 2,5 millones de euros en maquinaria y hasta los voté. No he visto una cosa así en toda mi vida". Roberto Fontenla, presidente de la Cámara de Empresarios Madereros y Afines, señala que "le pedí una reunión al jefe de Gobierno y aún no tuve respuesta. Encima estamos viviendo una situación muy difícil ya que las ventas del sector cayeron un 50% el mes pasado".

La situación es dramática para los trabajadores y las pymes. Jorge Drimer, dueño de Michael Thonel plantea que "Si ERSA se va, el gobierno porteño podría nombrar un administrador para que podamos continuar trabajando. Pedimos que no lo cierren, que busquen una solución".