Después de los hechos de violencia en el Congreso y la aprobación de la reforma previsional, Mauricio Macri destacó ayer el accionar de la policía y apuntó como responsables de la violencia a "grupos orquestados" a los que prometió llevar a la Justicia.

El Gobierno miró con atención el malestar en las calles que se hizo sentir anteanoche con cacerolazos y en la marcha que se convocó al Congreso. La primera reacción fue con la palabra del Presidente en un mensaje en el que resaltó que en la Argentina se "vive un clima de paz", cuando un día antes se vio en una batalla campal en los alrededores del palacio legislativo, que terminaron con cerca de 70 detenidos y más de 160 heridos. En la última actividad de la jornada, el jefe de Estado fue a visitar a los policías heridos internados en el Hospital Churruca.

La Justicia también fue parte de la explicación presidencial. Destacó la labor de los jueces, Claudio Bonadío, que actuó en los hechos de violencia del jueves pasado, y del juez Sergio Torres, en los de anteayer. Sin embargo criticó la decisión la jueza Patricia López Vergara, quien ordenó a la Policía de la Ciudad no usar armas letales durante la protesta. "Deja muy mal a la Justicia", cuestionó Macri a la magistrada, a quien el gobierno porteño busca iniciarle juicio político por "incumplimiento de sus funciones".

En una conferencia de prensa convocada sorpresivamente, el Presidente dijo que "no hay ninguna razón para creer que un grupo, a través de la violencia, va a imponer sus ideas o que va a desestabilizar el funcionamiento democrático". Hay una idea en el Gobierno que todo lo ocurrido el lunes fue premeditado y que se buscó que el Congreso no funcione.

Con la reforma aprobada en las dos cámaras, Macri salió a defender la iniciativa que cambiará la fórmula que calculaba el pago a los jubilados y a los destinatarios de la Asignación Universal por Hijo. "Garantiza a los jubilados durante los próximos años una fórmula que los defienda del peor mal que han sufrido, que es la inflación", buscó convencer en su discurso. Inmediatamente aclaró que ya fue firmado el decreto del bono compensatorio que cobrarán los adultos mayores en marzo, una de las medidas clave que terminó de destrabar el tratamiento de la reforma jubilatoria en la Cámara de Diputados con el apoyo de los gobernadores. "Siempre van a estar un poco mejor que la inflación, y encima trimestralmente", agregó.

En varios tramos de la exposición en el Salón Blanco, apuntó contra sectores de la oposición, sobre todo al kirchnerismo, y mencionó al Frente Renovador. "No vine a estar en una situación cómoda", pero debemos "enfrentar el desastre que heredamos", resaltó sobre la anterior gestión. También señaló como responsables de la violencia a "diputados que incitaron". "En 14 horas de debate no escuche ninguna autocrítica del kirchnerismo y del Frente Renovador", completó.

Macri hizo una mención al pasar sobre los cacerolazos. "Respeto que haya gente que piense que estas reformas no son buenas", dijo, aunque, aclaró, "sería inusual que hubiese unanimidad". No habló del paro convocado por la CGT, que ayer completó las 24 horas.