El Gobierno inició el día intentando mostrar cohesión entre Nación y Ciudad tras los hechos de violencia que se vivieron el fin de semana que culminaron con la suspensión del partido entre Boca y River por la final de la Copa Libertadores. Sin embargo, al caer la tarde decidió descomprimir la situación con la renuncia del ministro de Seguridad porteño, Martín Ocampo, encargado del ineficaz operativo.

Ocampo será reemplazado por el vicejefe de Gobierno local, Diego Santilli, que a primera hora había asumido que la responsabilidad de la seguridad del operativo del sábado es y era del gobierno de la ciudad" al tiempo que aseguró que "el ministro Ocampo sigue en su cargo". Según señalaron desde la Ciudad, el funcionario mantendrá el doble rol hasta el final del mandato, el año próximo.

Por la mañana, el presidente Mauricio Macri en persona apareció sorpresivamente en una conferencia de prensa después de la reunión de Gabinete para apuntar contra la falta de acción de la Justicia, defendió el accionar de las fuerzas de seguridad ante las "actitudes violentas" de los hinchas y anunció el impulso de un proyecto de Ley Antibarras que endurezca penas.

"No nos queda otra cosa que rechazar actitudes violentas. Una sociedad posible es donde rige la ley. Tenemos fallas en ese sistema", se quejó el mandatario al hablar ante los periodistas acreditados junto a los ministros de Seguridad, Patricia Bullrich, y de Justicia, Germán Garavano, en el salón Norte.

Al Presidente se lo notó una voz ronca y un tono enojado. En varias oportunidades levantó el sonido para repudiar la acción de los sectores violentos. Más allá de su vínculos con la dirigencia de fútbol de Boca, Macri apuntó contra las "mafias" y los sectores de "la dirigencia que apañan a este tipo de violencia". El presidente se refería a la connivencia entre los dirigentes y las barras con la venta de entradas. Hizo alusión al operativo de seguridad que se realizó horas antes del superclásico donde la Policía en el domicilio de Héctor "Caverna" Godoy, líder de la barra de River, donde se secuestraron 500 entradas y cerca de 7 millones de pesos. "Necesitamos que se rija por la ley", reclamó el mandatario al informar el impulso un proyecto de ley que tipifique como delitos penales las conductas que se dan en el marco de un partido de fútbol.

Muy enojado, Macri reclamó que "no contribuye a nada el esfuerzo que se está haciendo" y que "trabaja para poner a los argentinos en otro lugar". Dijo que no "puede resignarse como presidente a que un operativo de seguridad para un partido de fútbol tenga que estar militarizado". "Es un locura y no es razonable", se quejó.

"No entiendo, no entiendo", repitió el mandatario ante la decisión de la Justicia de que ya estén en libertad los detenidos de los hechos de violencia producidos el sábado contra el micro de los jugadores de Boca. Se quejó de que estas personas estén libres a las pocas horas. "No podemos tener compartimientos salvajes", agregó.

Bullrich, en tanto, aseguró que "no había zona liberada" en el lugar por donde pasó el micro, insistió con la vinculación de los allanamientos por la reventa de entrada y afirmó que "no hay interna policial".