En lo que ya suma casi tres meses de vacaciones durante sus dos años de gestión, ayer, el presidente Mauricio Macri volvió a viajar a la localidad neuquina de Villa La Angostura para descansar y recibir el 2018 junto a su esposa Juliana Awada y su hija Antonia.

Cerca del mediodía, el mandatario llegó al aeropuerto de Neuquén y de allí se trasladó al barrio "Club Cumelén" en Villa La Angostura. No es la primera vez que Macri elige ese complejo para vacacionar, un lugar que por otro lado comparte con su amigo íntimo Nicolás Caputo. Allí también recibió el 2017.

Según fuentes oficiales, el presidente recién retomará sus actividades en la Casa Rosada el próximo 2 de enero. Y a fines del próximo mes tiene previstas dos giras internacionales a Rusia y a Suiza, donde tendrá lugar el Foro Económico de Davos.

A diferencia del fin de año anterior, estos casi diez días de descanso vendrán luego de un diciembre difícil en el que Macri tuvo dificultades para aprobar la ley de reforma previsional, la cual dejó como saldo decenas de heridos y detenidos tras las dos movilizaciones que se realizaron frente al Congreso.

Antes de viajar, el mandatario envió un mensaje navideño a través de las redes sociales en el que subrayó que su gobierno está "haciendo lo que había que hacer" y aseguró que "cuesta, pero vale la pena". "Este fin de año nos encuentra un poco mejor que el año pasado. Hoy brindo por todos y los abrazo fuerte, con la emoción de saber que somos la generación que está cambiando la Argentina para siempre", sostuvo. Para finalizar contó que le regalaron "ropa de deportes" y destacó: "Me encantó. Lo único malo es que, como siempre, son noches en las que uno come demasiado. Me comí medio kilo de turrón".

En la víspera de la Nochebuena, el presidente visitó el comedor comunitario Los Piletones, que dirige Margarita Barrientos, en el barrio porteño de Villa Soldati. Luego se trasladó a la quinta familiar "Los Abrojos", en el partido bonaerense de Malvinas Argentinas, donde pasó la Nochebuena.