Marcos Peña volvió a mostrar ayer los poderes de superministro al anunciar que las metas inflacionarias para el año próximo no podrán cumplirse, tal como ocurrió en los períodos anteriores.

En la misma mesa del Salón de los Pueblos Originarios -ahora readaptada en sala de conferencias-, el jefe del Gabinete fue el anfitrión de los cambios económicos, rodeado de los ministros de Hacienda, Nicolás Dujovne, de Finanzas, Luis Caputo; y el titular del Banco Central, Federico Sturzenegger.

Encargado de romper el hielo por la intriga de la convocatoria, hizo un balance de la gestión, festejó que se cumplieran los "objetivos en las metas económicas" y prometió "otro año de crecimiento". Peña se encargó de resaltar "la fortaleza del equipo en el trabajo" de este año, un gesto que se sintió como una palmada de aliento para los funcionarios. "Queremos transmitirle a los argentinos la tranquilidad enorme de tener un equipo económico que tiene una combinación poco frecuente en nuestra historia", destacó el jefe de ministros. En varios párrafos de una misma idea subrayó la palabra "equipo", muy tradicional de la impronta presidencial.

Era la primera vez que el todo el equipo económico se mostraba en la Casa Rosada para una conferencia de prensa. La expectativa del anuncio generó un sinfín de especulaciones. Peña comandó y cedió la palabra a sus pares, incluso fue el más consultado por los periodistas. Hasta Sturzenegger le pidió permiso para seguir hablando. Su rol de interlocutor del Gobierno no lo usó para explicar la modificación de las metas inflacionarias, aunque lo delegó en el tecnicismo de Dujovne y Caputo. El último en tomar la palabra fue el titular del Central que también tenía listas placas para explicar el proceso de la inflación. Si bien fue más sincero que el resto del equipo al reconocer que "no se llegó a las meta propuestas", afirmó que hay "un proceso de desinflación muy significativo".

Que Peña sea el que comandó los anuncios indica un mensaje claro a los mercados de que las decisiones económicas las toma la Casa Rosada y no el Banco Central. En la primera fila, seguían atentos la conferencia Mario Quintana y Gustavo Lopetegui, los dos vice jefes de gabinete que diseñan las políticas económicas del Gobierno.

El mensaje a los mercados fue que las decisiones económicas no las toma el Central

El jefe de Gabinete habló también del futuro de la gestión. Confirmó el aumento en la tarifa del transporte y anticipó que habrá extraordinarias en el Congreso para tratar los temas pendientes, como la reforma laboral.

Peña no sólo es el funcionario que más cerca está del despacho presidencial, sino también el que toma las decisiones y al que más escucha Macri .