Las presiones hacia el presidente Mauricio Macri para frenar la escalada de precios o, al menos, suavizar los efectos del ajuste son cada vez mayores. Ya no alcanza con seguir el consejo de su asesor político Jaime Durán Barba referido a que es preciso eludir los temas económicos o simplemente repetir que se está en el “rumbo correcto”. Tanto sus socios del radicalismo y la Coalición Cívica como la propia dirigencia de PRO apuestan a que el paquete de medidas que el mandatario anunciará el miércoles sea algo más que un simple golpe de efecto.

A diferencia de la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, y el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, que se esfuerzan por no hacer públicas las críticas, el mandatario de Mendoza y titular de la UCR, Alfredo Cornejo, manifestó ayer que la política del Poder Ejecutivo nacional para controlar la inflación “ha fracasado rotundamente” y subrayó que “para controlarla se requieren otros instrumentos que el Gobierno no ha querido implementar y que parece que ya es imprescindible hacerlo”.

Aunque casi todos dentro de Cambiemos acuerdan con que no hay que hablar de “congelamiento”, los radicales, junto a Vidal y Rodríguez Larreta, sostienen que resulta imperioso garantizar un acuerdo de precios con los empresarios, sumado a una mayor intervención estatal contra los monopolios, porque de modo contrario se pone en jaque no sólo la elección nacional sino, incluso, algunas de las provinciales. Hasta ahora, primó la postura de Macri y su jefe de Gabinete, Marcos Peña, quienes estaban más atentos a cumplir los requerimientos del Fondo Monetario Internacional (FMI) que a dar curso a los reclamos que surgían en la coalición gobernante; sin embargo, con las últimas encuestas en mano, eso fue cambiando.