El ex juez federal de Nueva York, Thomas Griesa, falleció el domingo a los 87 años. El ex magistrado estuvo a cargo del litigio entre los fondos buitre y la Argentina por títulos de deuda en default y luego del acuerdo al que llegó el país con los holdouts que no habían ingresado a los canjes, finalmente se jubiló en junio de este año, por lo que las causas pasaron a manos de la jueza Loretta Preska.

El vínculo de Griesa con la Argentina por el tema de la deuda en default tuvo su puntapié inicial en 2002, con el juicio iniciado por los fondos Old Castle y Lightwater.

Sin embargo, la etapa de mayor rispidez entre el magistrado neoyorquino y la administración de Cristina Fernández de Kirchner se desató a fines de 2011, cuando el juez se pronunció a favor de los holdouts bajo el argumento de "pari passu" que obligó al país a pagar una sentencia que otorgaba ganancias de hasta 1.600% para los litigantes. En ese marco, la ex presidenta lo acusó de "embargador serial", tras sus intentos por cobrar la sentencia que incluyeron la retención de la Fragata Libertad en Ghana.

Tres años después, en 2014, el pronunciamiento de Griesa logró pasar el filtro de la Corte Suprema de Estados Unidos y a causa de esto la deuda argentina se ubicó en "default técnico", ante la negativa del gobierno kirchnerista de aceptar la sentencia y pagarle a los holdouts.

La última etapa del vínculo remite al 22 de abril de 2016, cuando la administración del presidente Mauricio Macri concretó el pago de 9.352 millones de dólares a los holdouts y el juez Griesa dispuso el levantamiento de las cautelares en todas las causas, permitiendo el regreso de la Argentina a los mercados financieros internacionales.

En sus últimas apariciones en el juzgado, Griesa mostraba una sordera pronunciada, una voz era casi inaudible desde el estrado y una figura cada vez más encorvada.

Había nacido en Kansas, estudiado abogacía en Harvard y designado juez del Distrito Sur de Nueva York por Richard Nixon en 1972.