En otra extensa sesión, Cambiemos se aprestaba anoche a darle media sanción al proyecto del Presupuesto 2108 en la Cámara Diputados. La ley de leyes, que estipula el plan de gastos para el año próximo, estima un crecimiento del 3,5% del PBI, una inflación promedio del 15,7% y un dólar a 19,3 pesos.

Cambiemos se disponía a aprobar la media sanción del texto, que la semana que viene se tratará en el Senado, con el apoyo de clave del interbloque Argentina Federal, en donde cohabitan más de 30 diputados que responden a las órdenes y necesidades de gobernadores peronistas.

Con ese espacio peronista, Cambiemos logró acordar abultadas partidas presupuestarias destinas a obra pública y se aseguraba una amplia victoria. Los voceros de ese interbloque, que negociaban con el macrista Luciano Laspina durante el debate, revelaron que salieron victoriosos al conseguir el dinero para un acueducto en La Pampa, obras viales en Salta y Tucumán, obras hídricas para Entre Ríos, la ampliación de la Universidad en Río Negro, además de dinero para rutas y puentes en la provincia de Chaco.

El presidente del mismo espacio en la Cámara alta, Miguel Pichetto, que se reunió ayer por la tarde con sus socios políticos en Diputados, Pablo Kosiner (Salta) y Diego Bossio (Buenos Aires), intercedió en las negociaciones entre la Casa Rosada y los mandatarios provinciales para logra el apoyo a la hora de la votación.

Desde el Frente Renovador, que comanda Graciela Camaño, también adelantaron su apoyo al proyecto, aunque remarcaron diferencias: "El año pasado dijeron que la inflación iba a rondar del 12% al 17%, y probablemente cierre entre el 23% y el 27%. Erraron en un 70%".

"El crecimiento lo estimaron en 3,5% y va a ser mucho menor, tal vez en 3%. Erraron por menos, pero erraron. Cuando un Presupuesto subestima la inflación y sobreestima el crecimiento, hay gato encerrado. Es un ajuste encubierto", cuestionó Camaño.

Desde el FpV, la voz cantante la llevó el ex ministro de Economía, Axel Kicillof, quien expresó duros cuestionamientos al texto. "Este presupuesto, si tuvieran algo mínimamente de decencia con sus votantes, tendrían que mandarlo a rehacer. No incluye las reformas pésimas que han traído en diciembre", fustigó el diputado.

"Es un presupuesto de más ajuste, de más endeudamiento, de menos obra pública", criticó el economista.

Antes, Laspina defendió el proyecto en nombre de Cambiemos. "Establece un conjunto de parámetros que anticipan un 3% de crecimiento para este año y 3,5% para 2018", dijo y resaltó que las metas son la reducción del déficit fiscal para resolver "las enormes deudas que tenemos en materia de infraestructura y el enorme déficit en materia social, que hemos heredado".

"Esperamos que los ingresos totales crezcan 19% y el gasto primario 15 por ciento. Tenemos un presupuesto que hace enormes ahorros en materia de funcionamiento del Estado. Esto se llama austeridad; este es un gobierno que cuida la plata de los ciudadanos", aseveró para luego agregar: "Acá no hay magia, no hay ninguna maquinita de imprimir billetes que pueda garantizar la estabilidad macroeconómica a largo plazo".

El macrista también justificó el nivel de endeudamiento. "No nos podemos dar el lujo de equivocarnos nuevamente, de volver a depender del ánimo o desánimo de los inversores extranjeros. Si no tuviésemos el crédito no podríamos estar iniciando todos los programas sociales que tenemos, salvo usando la maquinita, o apelando al manotazo a las reservas, como en otra época que nos dejó con cepo y estancamiento", sostuvo Laspina.