El adjunto de Camioneros y secretario gremial de la CGT, Pablo Moyano, insistió en que desde la llegada de la administración Cambiemos se allanó el camino hacia la reforma laboral y el ataque a los trabajadores y sus organizaciones incluso con su familia en la mira. “No tengo dudas de que van a venir por Hugo (su padre) y por mi, en todo caso sentiría orgullo de ir preso por defender a los trabajadores contra un Gobierno como este”.

Enrolado en el sector que busca alianzas en el ámbito político del PJ y otras centrales sindicales, a distancia del eje dialoguista que planteó la CGT con la Casa Rosada, consideró que algunos dirigentes de otras organizaciones gremiales van a contramano de la doctrina peronista “aunque después quieran cantar la marcha”. Para el referente de los transportistas, aliado a la Corriente Federal (CFT) que conduce el bancario Sergio Palazzo, la reforma laboral es la expresión máxima del ajuste que busca el Ejecutivo. “Cosa que también se revela en los techos a paritarias, a pedido de los empresarios, bajo el argumento impresentable de los costos laborales”.

Como anticipó BAE Negocios, esa estrategia de alianzas de Moyano incluye incluso a la ex presidenta Cristina Fernández. En la víspera la ex mandataria destacó dichos del camionero y a través de la red social Twitter manifestó: “Con Pablo Moyano nos une la esperanza”.

“La reforma laboral es un mamarracho para bajar el sueldo de los trabajadores, es peor que la de Brasil y la de los 90” y consideró además que “hay una presión muy grande de los medios y del Gobierno para quebrar esa resistencia” que mantiene la CGT.

Moyano manifestó también su respaldo a los sindicatos aeronáuticos en conflicto paritario, durante una reunión con ese bloque. Allí destacó la actitud de pilotos, personal jerárquico, técnicos y demás organizaciones en la lucha por “preservar sus salarios, sus condiciones de trabajo, las empresas nacionales y una aviación al servicio del pueblo argentino”.

Allí contextualizó esa puja en el marco de la reforma y refrendó el deseo de que “los dirigentes que tienen cuadros de Perón y Evita en sus oficinas se opongan al proyecto del Gobierno”.