Silencios, comunicados, reuniones reservadas, secreto de Estado, y los familiares. La búsqueda del submarino ARA San Juan llegó en el momento menos pensado para el Gobierno, sobre todo después de haber logrado un contundente triunfo en las elecciones legislativas. La estrategia de la Casa Rosada fue correr a Mauricio Macri de la escena en los inicios de los operativos de rescate, pero la conmoción de la tragedia llevó a dar un vuelco en las decisiones.

El Presidente tomó varias medidas como comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas. Todo el seguimiento de lo que iba ocurriendo con el sumergible era trasmitido por el ministro de Defensa, Oscar Aguad, funcionario radical de cercanía con el jefe de Estado, a quien en el inicio de la gestión le había encomendado el Ministerio de Comunicaciones, luego disuelto.

El primer día de la desaparición del submarino comenzó mal para el Gobierno. El ministro se enteró por un portal de noticias sobre el hecho. Luego tuvo que contárselo al Presidente. La Armada no había avisado a tiempo. Esa fue la sensación que se vivió adentro de la Rosada en las primeras horas. Intentando disipar cualquier rumor de internas entre la Marina y la Casa Rosada, se resolvió que la fuerza fuera la vocera de todas las novedades del operativo de rescate. Desde el Ejecutivo estaban contentos con la labor del vocero, Enrique Balbi, en el momento de enfrentar a los periodistas. "Lo vamos a nombrar nuestro vocero", bromeaban en Balcarce 50.

La Armada pasó a ser el único comunicador, ya sea para mostrar el apoyo de la ayuda internacional como para anunciar el fin de la búsqueda de los tripulantes. En los momentos de mayor angustia y desazón, el Presidente se mostró con los familiares e incluso brindó un mensaje desde el edificio Libertad, sede de la Marina, que visitó en dos oportunidades para seguir de cerca las tareas de rescate.

Los familiares reclaman respuestas por la cancelación de la misión de la búsqueda de sus seres queridos. Estaba pensado un mensaje presidencial para bajar las tensiones, pero finalmente ordenó a su ministro a dar la cara ante los parientes de los 44 tripulantes. En un escueto comunicado, la cartera había detallado que Aguad junto al jefe de la Armado, Marcelo Srur, se comprometieron "a continuar con la búsqueda del submarino hasta agotar todos los recursos".

Macri sigue el minuto a minuto de los acontecimientos. Si bien no suspendió todas las actividades hizo algunas excepciones, como el viernes pasado cuando canceló la inauguración de obras en la quinta de Olivos. El día anterior habían estallado las críticas en las redes sociales por unos tuits inoportunos del jefe de Estado festejando el "día histórico" por asumir la presidencia del G-20 mientras se anunciaba la suspensión de la búsqueda de sobrevivientes.

Los últimos días se especuló con un mensaje de Macri. "Aún no está definido", explicaron desde el entorno presidencial. Los familiares aún esperan la palabra del Presidente. El encuentro con Aguad estuvo repleto de reclamos.

Desde del Gobierno aseguran que la purga de las Fuerzas Armadas llegará una vez que pase la crisis del sumergible. Es un hecho la salida del almirante Srur antes de fin de año. Correrán la misma suerte los jefes del Ejército, el teniente general Diego Suñer; y el de la Fuerza Aérea, Víctor Amreim.

  • “Se tiene que hacer cargo”

Familiares, amigos y vecinos marplatenses marcharon ayer desde la Base Naval de Mar del Plata para pedir por la búsqueda y rescate de los tripulantes del submarino ARA San Juan y reclamaron la presencia del presidente Mauricio Macri “para que los acompañe y les dé palabras de aliento”.

La marcha comenzó 11.30 en la puerta de la Base Naval y se dirigió hasta la Catedral local. A lo largo de los 7 kilómetros del recorrido unas 300 personas gritaron a viva voz “Búsqueda y Rescate”, “Paz para nuestros valientes marinos”, “Queremos respuestas”, “Fe y Esperanza”, y “no se olviden del ARA San Juan”, entre otros cánticos.

“El presidente tiene que estar acá, porque la prioridad es esto, no el G20, hay 44 familias detrás de toda esta situación y alguien se tiene que hacer cargo”, dijo Marcela Fernández, esposa del suboficial Alberto Sánchez.