La falta de herramientas de financiamiento para hacer frente a los gastos corrientes que sufre la industria provocó que varias pymes pusieran en marcha un proceso de sustitución de productos nacionales por importados como forma de complementar su cadena de valor y así mejorar la rentabilidad. Esa salida de corto plazo puso en alerta a la UIA, que analizará con temor el efecto en el empleo y en la balanza comercial.

La preocupación se instaló la semana pasada en la mesa chica de la central fabril y tendrá su continuidad hoy, cuando los líderes industriales de todo el país que integran la Junta Directiva de la UIA se reúnan en Avenida de Mayo 1147. Los conflictos por los que atraviesan las economías regionales, los costos laborales por el peso de las cargas sociales, la eliminación del decreto 814 que afecta al empleo en el interior del país, y los aumentos en la energía serán parte de la extensa lista de temas a abordar.

Sin embargo, el costo de financiamiento para las pymes industriales ya tiene sus correlatos en el funcionamiento de las fábricas. Para hacerle frente a la caída de la rentabilidad, que genera un hundimiento en las inversiones para el funcionamiento básico de las pymes, los empresarios comenzaron a comprar productos importados para tener una mayor ganancia y auto financiarse el pago de las obligaciones de corto plazo.

Así lo revelaron fuentes industriales que participaron la semana pasada del cónclave empresario. Esa situación generó una corrida de intranquilidad en los distintos sectores y regiones del país para verificar que la jugada -recomendada incluso por algunas autoridades nacionales y provinciales- se había expandido más allá de los límites bonaerenses.

La provincia de Buenos Aires atraviesa en la actualidad, según contó en la UIA el presidente de la UIPBA, Mario Gualtieri, un panorama muy dispar dentro de la heterogeneidad que se conoce en la industria: mientras algunas empresas "vuelan" gracias al rebote de la obra pública o la actividad del agro, otras están "al borde del cierre". "Hay que hacer algo porque la primera consecuencia será la baja del empleo industrial, y eso significa un mercado interno cada vez más retraído", alertó el presidente de la UIPBA, según pudo reconstruir este diario.

Fue justamente el líder bonaerense quien alertó por la reducción de los puestos de trabajo en la industria desde el 2015 y fue ratificado por el informe mensual del CEU con datos de noviembre del año pasado: "en la industria se registraron 19.301 trabajadores formales menos que en el mismo mes del año pasado, aunque hubo 66.275 puestos menos que en noviembre de 2015, una baja del 5,3%".

Otra consecuencia directa de la importación es la balanza comercial. Los industriales mantienen un alto perfil mediático para convencer al Gobierno de la necesidad de poner en condiciones de superlativa competitividad a la actividad fabril para poder equiparar las compras y las ventas al exterior. "Existe un déficit fiscal que es muy importante bajar para normalizar la economía. Pero no es posible desatender las soluciones del déficit comercial", alertaron desde la UIA.

La caída de las líneas de crédito con subsidios para la producción provocó que las empresas industriales afronten créditos en torno al 30% en el mercado formal. Pero varios empresarios advirtieron la imposibilidad de ingresar en las líneas bancarias lo que los empuja a fondearse en las "cuevas" a más del 50%. En el medio, se tornaron inaccesibles los Repro (nacionales) y los Preba (bonaerenses) para mantener la cantidad de personal, y se eliminaron las dependencias nacionales y bonaerense destinada exclusivamente a atender las problemáticas de las pymes.

"En un contexto de caída del mercado y acrecentándose la importación para poder amortizar el capital de trabajo, la consecuencia será el cierre de nuevas fuentes de empleo industrial, que tiene más peso que la aparición de monotributistas porque la relación es 4 a 1", se lamentó otra fuente consultada.