El Gobierno anunció ayer la puesta en marcha del Plan Nacional de Derechos Humanos en medio de una escalada represiva llevada a cabo por fuerzas federales y provinciales contra comunidades mapuches, y organizaciones sociales y sindicales.

Una vez que el presidente Mauricio Macri realizara el anuncio en la Casa Rosada, diferentes personalidades vinculadas a los derechos humanos le salieron al cruce por entender que no existe "coincidencia" entre la teoría y la práctica y debido a la existencia de un "doble discurso".

La titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto evaluó como "mala" la gestión de Cambiemos en materia de derechos humanos a lo largo de los dos años de gobierno, aunque advirtió que "continuará el diálogo".

"No coincidimos en lo que se está haciendo en lo que es derechos humanos, como los presos políticos y la desocupación, pero el diálogo con el Gobierno lo vamos a seguir porque es constitucional, y nosotras respetamos el voto de los ciudadanos, y por supuesto (pedimos) que nos respeten", sostuvo Carlotto.

Sobre el contenido del plan, la presidenta de Abuelas opinó que el proyecto fue tomado "del gobierno anterior, cuando era secretario Martín Fresneda y estaba muy bueno, pero hay que ver qué pasa, porque uno ya está desconfiando, como cuando en campaña prometieron cosas y hicieron todo al revés".

Con menos diplomacia se expresó la diputada nacional Victoria Donda quien consideró como "preocupante el anuncio con bombos y platillos de este plan" en un contexto "en el que abundan hechos que contradicen las intenciones que dicen tener los funcionarios del gobierno nacional".

La nieta restituida dijo, entre otras cuestiones, que cuando Avruj plantea "que han priorizado la temática de los pueblos originarios" pareciera "abusar de nuestra inteligencia y desconocer las demandas del sector".

Por su parte y al ser consultado por este diario, Pablo Llonto, abogado querellante en causas por crímenes de lesa humanidad, dijo que los anuncios le generaron "indignación y rabia" porque el gobierno "vuelve a armar un discurso hacía afuera, mientras que hacia adentro hace todo lo contrario" y apuntó contra Avruj, a quien señaló como "el Secretario de Derechos Humanos más cuestionado en la historia de la democracia, por lo que debería renunciar a su cargo".

Respecto a las politicas repatorias, dijo que "hasta ahora nunca las han tocado, pero existen cada vez más dificultades burocráticas y de requisitos que estan tornando para algunos casi de cumplimiento imposible".

En tanto que para el ex subsecretario de Protección de Derechos Humanos, Luis Alén, "existe un divorcio entre lo que se dice y lo que se hace".

El ex funcionario advirtió que las políticas en esa área consisten "en el negacionismo acerca de las víctimas del genocidio" y en "enviar a su casa" a los represores "que hicieron desaparecer a 30 mil personas".

"Salen con un plan de derechos humanos en el cual sostienen que en la cúspide de sus preocupaciones figura la cuestión de los pueblos originarios, mientras están matando mapuches" en la Patagonia e intentando "crear una amenaza que no existe", conlcuyó diciendo.