Por Florencia Golender
@Flopa01

La primera marcha en contra de las políticas del gobierno nacional convocada por sindicatos de la CGT desde las elecciones de octubre tiene como cara al secretario general del Sindicato de Choferes de Camiones, Hugo Moyano"Será multitudinaria", vaticinó quien se puso al frente de la protesta y vio, desde su anuncio, bajarse a más de uno de sus pares, inicialmente adepto a llevar el descontento de los trabajadores a la calle. El resultado de esta discrepancia podría ser la ruptura definitiva de la central obrera.

El fin del diálogo con la figura más fuerte de la representación gremial se constituye para Cambiemos como la principal enemistad (no construida en pos de la diferenciación ideológica y partidaria, como el caso del kirchnerismo) que puede complicar el devenir diario de su gestión política. El desafío es mayúsculo para la Casa Rosada, que enfrenta, como nunca antes, el poder de la convocatoria a la movilización social masiva.

Si bien la reforma jubilatoria volcó a unas miles de personas a manifestarse espontáneamente, así como también a sectores organizados, la del miércoles será la primera cita a movilizarse desde el contundente triunfo legislativo de Cambiemos, que convoca una figura destacada de la CGT (a pesar de importantes bajas).

Las consignas son desempleo, paritarias libres, incremento para jubilados e impuesto a las Ganancias. Y aunque el contexto económico, laboral y social da argumento suficiente, el momento elegido para marchar no es casual. Algo se rompió entre el gobierno y Moyano, quien pasó de "dialoguista" a ejemplo del "despertar de la Justicia independiente".

En la última semana, el camionero sumó una nueva denuncia por presunto lavado de dinero. Es por la adquisición de dos propiedades en Parque Leloir a partir de tres empresas que estarían vinculadas a su gremio y en cuyos directorios figuran su esposa, Liliana Zulet, y sus hijastros Valeria Salerno y Juan Manuel Noriega Zulet.

"Muchos dirigentes comparten nuestra visión de apostar al diálogo, y otros no", indicaron ayer a este diario fuentes del Ministerio de Trabajo. Esta marcha, agregaron, "tiene un fuerte condimento político, no se trata de reclamos puntuales".

El origen del cortocircuito

Frente a las cámaras de Crónica TV, Moyano dejó clara su postura: "Me quieren callar""El gobierno mezcla todo para callar y atemorizar a la gente. Con algunos dirigentes gremiales lo está logrando. Yo estoy acostumbrado. Y lo juro por mis hijos, con tal de defender a los trabajadores prefiero ir en cana".

En ese encuentro que tuvo lugar a principios de mes, le contó a Santiago Cúneo, conductor de 1+1=3, el origen del cortocircuito con el gobierno: "Me pedían apoyar la reforma laboral, pero ni loco. Prefiero que me maten. Y si tengo que ir preso, pónganme al lado de la celda del padre de Macri", arremetió.

El dardo dio en el blanco del Ejecutivo y el presidente Mauricio Macri respondió: "No tiene que ponerse nervioso" sino "estar tranquilo, ir a la Justicia". A su vez, consideró que Moyano no tiene que "meterse con una persona de 87 años que está retirada en su casa", en referencia a su padre Franco.

El febrero de desamor tendrá su punto más álgido a mitad de esta semana. No se sabe qué fue primero, si la necesidad de una protesta sindical o la oportuna escalada judicial en contra del líder camionero. Lo cierto es que mientras el gobierno se prepara para pelear la reelección, se sumó un "contrincante" que no se mide en las urnas.