El oficialismo estudia la posibilidad de convocar a sesiones extraordinarias en la segunda mitad de febrero, cuando podría ponerse en agenda la postergada reforma laboral, resistida por un importante arco gremial y político opositor.

Según señaló NA, la alternativa de convocar a sesiones extraordinarias en febrero dependerá de los acuerdos a los que se puedan alcanzar con los bloques opositores, ya que el oficialismo quiere evitar a toda costa que se reediten condiciones de alta tensión política como las que se vivieron a fines de este año en el Congreso.

"Quedaron resquebrajadas las relaciones pero se puede encauzar. El Congreso se abre si hay consenso. Sino no", afirmaron fuentes del oficialismo parlamentario.

En este marco, se analiza la posibilidad de desdoblar la reforma laboral en dos proyectos, de modo tal de suavizar el impacto político, teniendo en cuenta que algunos aspectos de la iniciativa que modifica la ley de Contrato de Trabajo generan escozor en sectores sindicales. Además de la reforma laboral, será prioridad del Gobierno durante el año parlamentario 2018 reflotar la reforma política, con la incorporación del voto electrónico (y sin tocar el sistema de las PASO), y la reforma del Ministerio Público Fiscal. En la hoja de ruta aparece el retorno de las sesiones ordinarias, luego de un 2017 totalmente huérfano de ese tipo de convocatorias y dominado por las sesiones especiales.