Una familia de cuatro miembros, propietaria de su vivienda, necesitó en diciembre 2017 de $ 16.847,24 para adquirir la cantidad de bienes y servicios indispensables que conforman la Canasta Básica Total (CBT), y no caer por debajo de la línea de la pobreza.

Ese mismo núcleo familiar requirió de 8.108,98 para comprar el mínimo de alimentos que integran la Canasta Básica Alimentaria (CBA), y no caer por debajo de la línea de la indigencia.

El desigual impacto de los aumentos de tarifas en los servicios públicos se hizo notar en el último mes del año en la evolución de las canastas de pobreza y de indigencia, ya que la primera subió 1,74% y la segunda cayó 0,26%.

De esta manera, la CBA acumuló una suba del 20,15% durante el año pasado, y la CBT un alza del 23,48%, ambos registros por debajo de la inflación del 25% que registró la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense.

Lo cierto es que los números de la CBT impactan fuerte en el mapa general de la pobreza argentina, la cual de acuerdo a el último informe del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA), revela que el 31,4 por ciento de los argentinos vive actualmente en una situación de pobreza, lo que representa a unas 13,5 millones de personas, en tanto un 5,9 por ciento se encuentra en situación de indigencia.

El informe de la UCA, que toma datos bajo una nueva metodología de medición que toma valores que la medición del INDEC no incluía, y releva los datos del tercer trimestre del 2017, destaca además que el 48 por ciento de la población que vive bajo la línea de pobreza son niños de entre 0 y 14 años.

Sin embargo, si bien el porcentaje es menor al de la última medición, dada a conocer en marzo pasado, cuando marcó 32,9 por ciento, el último relevamiento alcanza a una mayor cantidad de personas.