Las mujeres llegaron desde todos los confines del país dispuestas a reclamar contra la violencia de género que día a día les cobra una nueva víctima, pero además, para exigirle al Estado que arbitre los mecanismos que las defiendan, y para que se termine con las desigualdades laborales, educativas y de salud.

"Yo soy grande y sé que algunas de las luchas como el aborto, son de las jóvenes, lo reconozco, pero estoy acá porque he sufrido violencia de género y quiero dar mi apoyo para que esto no siga sucediendo", dice Cristina quien lleva su blanca cabellera amarrada con una vincha violeta.

"El empoderamiento que las mujeres están teniendo me parece bien" agrega esta mujer de 68 años, quien advierte que en su juventud no tuvo "la oportunidad que hoy estamos teniendo".

Romina por su parte es una militante de la organización "Mugica Vive" de la Villa 15, Ciudad Oculta quien refiere que se hicieron presentes "porque estamos luchando por la legalización del aborto, pero también por otros derechos vulnerados que sufrimos como la violencia machista que en los barrios más humildes se siente con mucha más intensidad".

Un dato significativo que dejó la marcha que partió desde Plaza de Mayo y culminó frente al Congreso, fue la presencia de centenares de hombres que vistiendo remeras o portando carteles con consignas de apoyo, decidieron acompañar a las mujeres en reclamo por sus derechos. "Hoy marcho para que se ponga fin al maltrato que sufren las mujeres tanto por parte de los hombres, como del gobierno que hace oídos sordos a sus reclamos", dice Gabriel Blanco, un chaqueño de 39 años, quien reconoce tener familiares mujeres "que han padecido violencia por parte de sus parejas, por lo que quiero que se termine con esto".

Las razones del sacerdote Eduardo de la Serna del Grupo de Curas en Opción por los pobres, son muy diferentes: "Vine porque como integrante de la Iglesia tengo que pedir perdón por las actitudes de los machos hacía las mujeres aunque yo no haya sido el agresor. Uno es cómplice por el solo hecho de pertenecer a la especie humana en su rama masculina".De la Serna advierte que también se acercó "en solidaridad con las mujeres, porque son, y probablemente lo sean por mucho tiempo más, víctimas de las agresiones de los hombres, pero también de una sociedad capitalistas que es patriarcal".