Fuente: BAE Negocios

En la certeza de que el shock paritario vigente apenas será un analgésico ante la inflación, como también que las herramientas para proteger salarios son escasas, un sector del Frente de Todos promueve universalizar las asignaciones familiares, con la premisa de concretar un modelo AUH, pero en este caso para quienes poseen un empleo formal.

La iniciativa tiene como voz cantante al triunviro cegetista y referente camionero Pablo Moyano. Su cálculo base es que de 6.000.000 de trabajadoras y trabajadores registrados sólo 2.000.000 perciben asignaciones. Un decreto o una ley son las alternativas que esperan defina el Gobierno. Si bien la Casa Rosada no cerró posibilidades, como sí lo hizo en cuanto a aumento generalizado de sueldos, bonos o sumas fijas, por ahora tampoco amagó con respuesta alguna.

Fundamentando la inquietud que respalda el Frente Sindical para el Modelo Nacional (Fresimona), Moyano reiteró que el escenario y el futuro inmediato obligan a tomar medidas. "Está en crecimiento la actividad económica, las paritarias en desarrollo y se le dieron bonos a jubilados y trabajadores informales, pero no alcanza", advirtió el líder sindical.

A criterio del camionero, todo lo dispuesto se diluye por el incremento sostenido de precios. "La inflación se come el salario y si eso no se controla, en 3 o 4 meses se van a diluir las paritarias".

Miradas de análisis

Desde el Fresimona estiman que dentro de las pocas herramientas para proteger salarios, hay un camino por la universalización de las asignaciones, "será aumentar una parte de los sueldos y esos fondos se volcarán al consumo". El economista Pablo Ferrari (UBA-Undav) le expresó a BAE Negocios que un criterio probable para concretar esas asignaciones para los trabajadores y trabajadoras registrados sería la de un incremento del ingreso disponible, "sin que pese en el pago del salario que realizan las empresas, ya que para éstas es un costo". La vía que estimó el especialista sería la redistribución secundaria del ingreso con erogaciones del Estado. "Es entendible que en tiempos de pérdida del poder adquisitivo, se recurra a distintos instrumentos para aminorarla. Pero si se plantean asignaciones en modo universal, en el sector de los asalariados con ingresos elevados ese dinero no se destinará a consumo".

Ferrari opinó que sería aconsejable otorgar las asignaciones para los salarios más bajos sin menoscabo de expresar que habrá una mayor presión para la Anses. "Bajo las circunstancias de una tendencia mundial al envejecimiento poblacional: más personas cobran y menos aportan en términos relativos. Este beneficio hoy podría ser perjudicial a mediano plazo", alertó.

Por su parte el ex ministro de Trabajo Bonaerense Oscar Cuartango le remarcó a este diario que en el escenario actual, marcado por la inflación "no se puede correr a los precios con salarios, ya que por un lado los sueldos nunca alcanzan a la suba de precios y a su vez generan más inflación".

En cuanto al incremento de asignaciones para el sector privado las consideró una herramienta posible. "Puede ser una respuesta de la seguridad social, que es la principal herramienta de la redistribución de la riqueza. No es recomendable que un trabajador con cargas cobre igual que uno que no las tiene y tampoco que esa mejora recaiga sobre el empleador. Porque ello equivaldría a inducir a la contratación de personal sin cargas de familia".