Desde la antigüedad, la humanidad ha buscado remedio a diversas enfermedades en las fuentes termales naturales, que se encuentran en zonas donde hay bolsas de magma próximas a la superficie, que calientan las rocas que las cubren. Esa característica original y ese deseo de bienestar no ha cambiado, aunque sí lo ha hecho la cantidad de opciones que se pueden encontrar en el país y que se suman a los centros tradicionales.

Prácticamente cualquier país puede presentar dentro de sus límites aguas termales. Algunas localizaciones importantes están en áreas volcánicas de Nueva Zelanda, México, Islandia, Japón, Colombia, Bolivia, Chile, Perú, Panamá, el Parque central Yellowstone en Estados Unidos, Jilamito en Arizona, Atlántida en Honduras, y el pueblo de Coamo en Puerto Rico.

También existen aguas termales al norte de Uruguay, en los departamentos de Artigas, Salto y Paysandú, y en Venezuela cerca de Tabay en el estado Mérida, en Trincheras, estado Carabobo y en el estado Sucre cerca de Cariaco.

En Argentina las más importantes están en la provincia de Entre Ríos, en la ciudad de Termas de Río Hondo (provincia de Santiago del Estero), y en Copahue, (provincia del Neuquén).

La hidroterapia ha ido desarrollándose y adquiriendo mayor auge. Aunque en un sentido amplio todo es hidroterapia, es posible diferenciarla del empleo de las aguas mineromedicinales (hidrología médica o crenoterapia) y del empleo de las aguas de mar (talasoterapia).

El termalismo es una actividad que aprovecha las diferentes fuentes termo-minero-medicinales y sus derivados (aguas, microorganismos y algas) con la posibilidad de combinarlos con el sol, el oxigeno y el clima. Se obtienen beneficios a través de diversas técnicas de aplicación con diferencias de intensidad, duración y frecuencias establecidas por un medico especialista, ya sea con fines curativos, preventivos o de rehabilitación. Todo en pos de mejorar la calidad de vida del turista.

El turismo termal es apto tanto para personas sanas que necesitan relajarse como para personas que presentan síntomas de diversas afecciones, tales como problemas respiratorios, enfermedades de la piel, trastornos del aparato locomotor, circulatorio y digestivo.

En los últimos tiempos, los centros termales han sumado a su infraestructura tratamientos de spa y estéticos. Así, captaron nuevos visitantes de todas las edades. Y su expansión se nota en los nuevos emprendimientos.

En Dolores, primer pueblo patrio, ubicada a 210 km. de la ciudad de Buenos Aires, se inauguró recientemente el Hotel Termal Dolores, con la marca Howard Johnson. Incluye 4 piscinas termales externas (1 de agua dulce y 3 saladas), que forman un espejo de agua de 500 m2, piscina in-out, sauna, baño turco, jacuzzi, ducha de sensaciones con 3 estaciones, piscina interna termal con hidromasaje, además de circuito aeróbico y juegos de salud al aire libre.

Otras propuestas, como el Spa La Posta en Federación, Entre Ríos, se hacen fuertes con la calidez del lugar, la atención personalizada y familiar y los tratamientos estéticos. Surgió del deseo de Rubén Bettitelli, que hace más de 20 años soñó que Federación se convertiría en un gran polo turístico termal, luego de que hubiera quedado bajo el agua. Hoy el Spa lo continúan las herederas de Bettitelli, Jorgelina y Anabela, apostando al desarrollo y crecimiento de la ciudad que sigue atrayendo turismo.

Además de la provincia de Entre Ríos, Buenos Aires ha ido consolidando su oferta: Carhue, con aguas termales cerca del lago Epecuén; Pedro Luro, con aguas que fluyen desde 1000 metros de profundidad; Los Gauchos, en el sur de la provincia y las Termas Marinas en San Clemente del Tuyú, en las afueras de la ciudad, son de las tantas opciones que se ofrencen cerca de la ciudad de Buenos Aires.

Propiedades del agua termal

De acuerdo con el sitio GeoSalud, el agua mineraliza y caliente de las “termas” tiene diferentes efectos en el cuerpo humano: aumenta la temperatura del cuerpo, matando gérmenes, entre ellos virus, además aumenta la presión hidrostática del cuerpo, por lo que aumenta la circulación sanguínea y la oxigenación. Este aumento en la temperatura ayuda a disolver y eliminar las toxinas del cuerpo. Al aumentar la oxigenación, mejora la alimentación de los tejidos del cuerpo.