Si bien desde el 2000 en la Argentina no se había registrado un número considerable de casos de sarampión, sólo episodios aislados generalmente importados de otros países, a partir de marzo de este año se notificó un aumento de los mismos en el país. Por tal motivo, los especialistas consideraron que la "clave" es la vacunación y extremar las medidas preventivas para evitar el contagio especialmente en niños entre quienes se presenta el mayor número de casos.

Los primeros síntomas son fiebre alta, decaimiento, conjuntivitis, catarro nasal y tos (Triple Catarro), erupción eritematosa (se presentan manchas rojas en la piel, que dejan espacios de piel sana). Se inicia en el rostro y luego desciende al tronco y a los miembros superiores e inferiores, pudiendo afectar palmas y plantas. Aroximadamente, a los 5 o 7 días comienzan a desaparecer las lesiones en la piel y se observa una fina descamación.

El sarampión puede presentar complicaciones como ser diarrea, otitis media y laringitis, e incluso puede presentarse meningoencefalitis (con posibles secuelas) y bronconeumonía que es la causa más común de muerte. Estas co-infecciones hacen que el sarampión sea considerada una enfermedad grave que es de reporte o denuncia inmediata y obligatoria en todo caso sospechoso, especialmente porque no se dispone de un tratamiento antiviral específico.

A partir de los casos de sarampión notificados en Argentina, comenzó el lunes pasado una campaña de protección adicional destinada a niños 6 a 11 meses en la Ciudad de Buenos Aires y en varios municipios del sur del Gran Buenos Aires (Avellaneda, Almirante Brown, Berazategui, Esteban Echevarría, Ezeiza, Florencio Varela, Lanús, Lomas de Zamora y Quilmes). Las autoridades sanitarias aclararon que esta dosis no será tenida en cuenta como vacuna de calendario.

Además de tener completo el esquema de vacunación, existen medidas complementarias de prevención como ventilar los ambientes con frecuencia, desinfectar los pisos y objetos con una solución de lavandina de una cucharada sopera por cada litro de agua, y lavarse las manos con frecuencia especialmente luego de viajar en transporte público o estar en contacto con otras personas en ambientes cerrados.