"El sabio no dice todo lo que piensa, pero siempre piensa todo lo que dice"
Aristóteles

Existen disidencias científicas entre los que consideran al pensamiento como un proceso previo al lenguaje o como parte del mismo. Pues es muy diferente la utilización abstracta de una pensamiento al manejo del lenguaje como instrumento de comunicación con el otro, como proceso intersubjetivo.

En el medio de estas dos ideas se encontraría el lenguaje interior, que es cuando uno se habla a sí mismo. Esto puede suceder durante una especie monólogo o directamente en un diálogo interno con otras personas, en una situación en el que el sujeto se imagina una interacción con un tercero.

Sin embargo, este tipo de lenguaje interior debe diferenciarse a la vez de cuando se habla en voz alta (lenguaje privado), algo muy común en la niñez temprana, diferente de una situación simplemente ideatoria interna.

Parecería que en ambos casos se activan zonas del lenguaje, siendo muy importante en los niños como experiencia reguladora del lenguaje aprendido y expresado, muy común de observar en el jardín de infantes.

Creo, sin embargo, que estos procesos lingüísticos encuadran por lo menos cuatro cuestiones diferentes.Uno de ellas es el pensamiento interno puro que activa las cortezas de asociación, pero no las áreas cerebrales del lenguaje. Este sería el concepto de ideas parecido al significado acústica de Ferdinand de Saussure. Sería una instancia pre semántica del lenguaje, es decir puramente ideación.

Son muy conocidas las pruebas de neuroimágenes en las que a las personas se les indica que escuchen una palabra sin pensar. Se activa así la corteza auditiva y secundariamente la de lenguaje semántico (área de Wernicke).

Pero si se hace pensar sobre la palabra que escucharon, se activan muchas más áreas de asociación de ambos hemisferios. Es decir una gran diferencia entre el lenguaje como instrumento del pensamiento y el pensamiento en sí mismo. Entonces una persona afásica (trastorno neurológico del lenguaje) no es un demente (trastorno cognitivo global) y puede consecuentemente entender sus toma de decisiones. No es inimputable.

Sin embargo existen otros investigadores que incursionan sobre el lenguaje interno, tanto en un monólogo internalizado, como en un diálogo imaginado por el pensamiento.

En el caso del monólogo vuelven a prenderse las áreas del lenguaje de comprensión y del decir (semánticas y motoras).

Pero en el caso de pensar un diálogo los resultados de este grupo son muy interesantes, se le carga un componente de hemisferio derecho relacionado con la cognición social. Es decir incorporarán la relación social del diálogo (precúneo y corteca cingulada posterior). Igual situación podría suceder en la lectura en voz alta de un cuento en la que hablan los personajes.

Es muy importante el impacto en zonas neurológicas de la red social con el lenguaje. De hecho el lenguaje es un proceso interpersonal. Sirve para este uso y necesita de este contacto intesubjetivol para aprenderse.

Se conocen estudios donde se observa la necesidad de la expresión facial del otro, durante los dos primeros años de vida; para aprender correctamente una lengua. De hecho las primeras neuronas en espejo descubiertas por el neurobiólogo italiano Giacomo Rizzolatti son en áreas equivalentes al área de Brocca del lenguaje motor en el mono. Es decir neuronas que se prenden con el movimiento del otro, en este caso se prenden cuando la otra persona habla.

En todos estos casos intersubjetivos se activa una parte cortical interna del cerebro llamada precúneo, que une la corporalidad con la visión y el tacto. Generando la subjetividad y además el conocimiento de la cognición del otro, otorgándole carga empática (intersubjetividad). El precúneo es una zona muy importante del cerebro, con la mayor variedad de tamaño entre personas y que había sido descuidada por la neurocientíficos hasta hace poco. Es base de la función empática, del reposo emocional y de la fluidez del cerebro.

Sin embargo a pesar de lo interesante de esta conclusión científica no puede obviarse que al pensamiento como función inicial (significado) y que puede quedar exento de cualquier lenguaje (significante o imagen acústica).

El psicólogo experimental Charles Fernyhohgh y su grupo, de la Universidad de Durham, han observado el proceso de pensamiento interno en Resonancia Funcional Cerebral con resultados muy interesantes, en cuanto a la activación de la zona social del cerebro.

Sin embargo este grupo de científicos sufre una gran confusión cuando observan que el cerebro responde de maneras diferentes ante la indicación de la repetición de palabras, que cuando se realiza espontáneamente. Pues al pensarse espontáneamente sólo se prenden zonas internas del lóbulo temporal. Diferente a cuando se indica imperativamente que se piense en lenguaje.

La respuesta a esta observación podría ser que cuando se hace pensar en una palabra ya se activan zonas de planificación del lenguaje, cuestión que no ocurre ante una simple idea espontánea o imagen.

Los pasos serían: primero pensar y segundo activar las áreas de lenguaje. Tercero activar áreas de cognición social en caso en que se establezca un diálogo. (Solo sucederá el primero y segundo paso en el caso de un monólogo interior).

Actualmente se coincide con la hipótesis de lenguaje del psicólogo ruso Lev Vygotsky; quien planteaba una especie de compresión del lenguaje, en el caso del pensamiento.

Pues claro que no pensamos en lenguaje convencional. El cerebro economiza energía, comprime en el lenguaje interior, abstrayendo adjetivos o adverbios verbos y predicados. Aún más con el pensamiento interno, sólo con ideas, sin gramaticalidad. Lo cual muestra lo ahorrativo del pensar El pensamiento puro entonces, probablemente ahorre todo lo gramatical. Usando sólo un idioma neuronal, mucho más rápido y efectivo.

Las pruebas cuando se obliga a pensar en lenguaje son tramposas, pues en realidad generalmente no se piensa de esa manera. Excepto en personas que sufren alucinaciones psicóticas o que tengan una voz interior por una crisis epiléptica, o por un cuadro psicótico. Donde se prenden normalmente las áreas auditivas y/o las del lenguaje, generando esa información en su interior.

Pero en comúnmente se piensa sin palabras, en un idioma neuronal similar sin diferenciar el lenguaje. Por lo cual no sería necesario activar áreas del lenguaje. Una vaca es lo mismo para un ruso, un chino o un español; aunque se pronuncie diferente. Trabaja así el pensamiento, como si no tuviera que expresarse; siendo entonces mucho más rápido.

Pues como planteaba el filosofo existencialista Jean-Paul Sartre no pensamos "voy a tomar el tranvía", solo nos arrojamos sobre él. Pues si pensáramos en lenguaje, perderíamos todos los días nuestro viaje.

*Neurólogo cognitivo y doctor en Filosofía.
Prof. titular UBA. Conicet

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