"Creo que los animales ven en el hombre un ser igual a ellos, que ha perdido de forma extraordinariamente peligrosa el sano intelecto animal"
Friedrich Nietzsche

Existen controversias sobre si asignarle el término personalidad a las características individuales de la conducta animal.

Algunos científicos plantean dejar este término sólo en el ámbito de lo humano. Sin embargo, la mayoría de los investigadores más específicos, estudiosos de la conducta animal (etólogos), coinciden en que existen muchas conductas diferenciales entre diferentes especies, razas e incluso entre integrantes del mismo grupo.

Llegando a diferenciar diferentes componentes de la misma especie y raza, en el mismo contexto, tiempo y espacio. Se postula que la vida apareció en el agua hace aproximadamente 4000 millones de años en nuestro mundo. Y que de esa primera instancia vital deriva el humano.

Mucho pasó en el camino desde hace millones de años en que aparecieron los seres vivos, hasta que hace aproximadamente 400 millones de años los animales salieron del ámbito acuático para pasar a ser terrestres, primero como anfibios.

Se fueron programando así las funciones de supervivencia. Probablemente primero con actividades protectoras de respuesta defensiva, desde donde habría derivado el instinto primitivo del miedo. Se incorporaron se luego en la conducta de animal nuevas respuestas instintivas más complejas, como la reproducción, la alimentación y la agresión. Así, se fueron construyendo procesos simples de toma de decisiones desde animales primitivos complejizándose en nuevas especies.

Una de los grupos más estudiados corresponde a los perros, dada la conducta simbiótica que presentan con el humano. Esta relación proviene de la edad de piedra, desde cuando el humano era cazador- recolector. El perro acompañó en su aventura al hombre paleolítico.

Algunos plantean incluso, que pudo haber tenido relación con la sobrevida de nuestra especie. Nos habría ayudado a cazar por mucho tiempo, persiguiendo y alcanzando la presa, antes de ser urbanos.

El homo sapiens no conseguía fácilmente el alimento. Aún pueden observarse tribus del África, con características cazadora-recolectoras como los Hazda. Conseguir una presa puede llevar días, siendo de mucha ayuda la presencia de un perro para detectarla y perseguir a la misma.

Esta simbiosis se puede observar también en personas en situación de calle, a veces con patologías de salud mental, acompañadas únicamente por sus perros, lo cual dificulta el ofrecimiento de alojamiento temporario, pues son inseparables. Esta interrelación debería ser considerada y solucionada por estas instituciones. Pues el perro también estaría en iguales condiciones. Se debería dar una solución a ambos y en conjunto.

El hombre prehistórico fue acompañado entonces por los perros, incluso enterrándose juntos ante la muerte. Esto ha llevado a un gran conocimiento de las características conductuales de esta especie y de sus razas. A la vez permitió identificar diferentes indicadores diferenciales en perros de la misma especie.

Samuel Gosling investigador en conducta de la Universidad de Texas, ha descrito varias características en los perros. Rasgos que le hacen tomar decisiones diferenciadas. Pudiendo identificar características particulares. Así menciona la excitabilidad, fiabilidad, agresividad, sociabilidad, dominancia y facilidad de domesticación y actividad general.

Además se conocen que los perros tienen la suficiente cognición para distinguir diferentes especies; incluso entre clasificaciones más globales como las de reptiles, distinguiendo animales muy disímiles como tortugas, lagartos o muy diferentes mamíferos.

Los perros pueden variar entre la docilidad, la espera preventiva, la agresión o el rechazo, entre otras. Algo similar puede suceder con otros mamíferos como las vacas o los caballos. Estas conductas que se asocian a modificaciones de la cantidad de la hormona cortisol en suero. Es decir las hormonas son sustancias básicas que influyen en la respuesta conductual de los animales.

También se han observado la influencia hormonal en las ratones de pradera versus los ratones de montaña; siendo monógamos los primeros, a diferencia de los segundos. Esta conducta estaría relacionada a la respuesta a hormonas del placer (entre otras cuestiones) oxitocina y vasopresina. Se considera así a estas sustancias asociadas a la conducta fiel ratonil. Un grupo de la Universidad de Emory describió un cambio genético en la respuesta a estas hormonas de estos ratones fieles.

Otros de los animales estudiados con conductas que las individualizan son las aves. El ornitólogo Bart Kempenaers del Instituto Max Planck investigó a los pájaros carboneros comunes. Estos pueden tener una característica de exposición y búsqueda de experiencia que en otros no sucede.

Existe un gen largo para dopamina (DRD4) que se asocia a una conducta más riesgosa de estas aves. Las que tienen estos receptores, con menos respuesta a la dopamina; detentan conductas más atrevidas. Esto pudo estudiarse también en humanos que presentan actividades de riesgo, sin un resultado concluyente todavía.

Las aves también presentan complejas conductas comunicacionales, cuando vuelan, se cortejan, perciben un peligro o cantan. También se dejan copiar, como lo hace una madre con su conducta altruista al enseñar a volar a su cría. O por lo contrario, como los córvidos que si son observados por un congénere cuando esconden un gusano, vuelven a cambiarlo de lugar. Las aves presentan un sistema de comunicación muy variado. Con un cerebro pequeño aunque con muchas neuronas, chicas pero que realizan su trabajo. Lo cual aumentan las redes neuronales. Lo cual podría explicar su capacidad cognitiva mayor de la pensada para el tamaño de su encéfalo.

Científicos más arriesgados estudian animales acuáticos y sus diferentes idiosincrasias entre la misma especie . O incluso insectos como las moscas drosóphilas que cambian sus conductas, algunas que se quedan más cerca (sedentarias), otras que se arriesgan en salir y se aventuran al mundo (nómadas).

Es imposible utilizar las metodologías que se usan en el humano para evaluar su cognición, para testear la conducta animal y una posible personalidad. No pueden por lo tanto utilizarse evaluaciones que se realizan para testear la personalidad en humanos.

Pues, ni cuentan con el gran cerebro con el que contamos nosotros, ni con el gran lóbulo frontal. Que nos otorga la capacidad de abstracción y entendimiento simbólico. O con las áreas del lenguaje, que permiten comunicarse con extremada precisión metafórica.

Sin embargo todos los seres vivos procedemos del mismo origen. Instancia evolutiva que todos los animales presentan, como consecuencia de millones de años de cambio.

Los estudiosos de estos temas dicen que la ontogenia (evolución individual) recapitula la filogenia (evolución de las especies).

Siendo nuestro sistema primero unicelular, luego reptiliano para hacerse posteriormente mamífero; todavía en forma intrauterina. Hasta terminar de desarrollarse a los treinta años en el lóbulo prefrontal. Este termina de mielinizarse a esa edad, concluyendo quizá la mayor inteligencia existente en el mundo actual.

Este proceso evolutivo queda imbricado en sectores del cerebro. En áreas profundas que regulan nuestros instintos primitivos, llamada sistema límbico. Que equivaldrían a nuestros ancestros influyendo en nuestra conducta. Hasta llegar al cerebro desarrollado. Siendo la única especie no extinguida (puede que el Neandertal también lo tuviera) con áreas neo corticales de asociación, que generan las funciones cognitivas más complejas.

Sin embargo varios estudios del genoma humano sobre la posible identificación de genes que identifiquen rasgos o trastornos de personalidad fueron infructuosas. No pudieron distinguir ningún gen o parte de gen (SNPs) relacionados con la estructura de personalidad. Explicación que explicaría las diferencias de personalidad entre gemelos univitelinos.

Si bien esto debe seguirse estudiando, pues el genoma es muy importante para determinar predictividad y causas de patología.

En el caso de la variabilidad conductual individual parecería que el medio ambiente y la estimulación posterior (epigenética) cumplen un rol trascendental en la idiosincrasia de cada sujeto.

*Neurólogo. Doctor en medicina y doctor en Filosofía. Investigador del Conicet

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