“Vamos a intentar enseñar la generosidad y el altruismo, porque todos nacemos egoístas”
Richard Dawkins

El sentimiento de altruismo, es la motivación para ayudar a los demás. Aún a costa de la pérdida de cuestiones propias o de riesgo de vida; es una función que sirvió y sirve para la cohesión social. Siendo probablemente un instinto básico que es el de asociarse con otros.

Los grupos de animales, como las bandadas de aves o manadas de chimpancés lo utilizan y resultan claves para la supervivencia. Nunca hubieran sobrevivido, ni dejado descendencia si no hubiera existido ese magnetismo entre miembros de la misma especie., que genera una conducta comunitaria y cooperativa; la que ha servido para defenderse, conseguir alimento o migrar; entre otras cuestiones.

Es necesario, poseer empatía entre congéneres; es decir una comunicación especial que lleve a relacionarse con otros para que se aplique el altruismo. Pero también genera beneficios al altruista; como el reconocimiento del mismo. Entonces los miembros del grupo localizan al bondadoso en una situación de superioridad y competencia de liderazgo, además de alimentar su ego. Por cierto, existen procesos en los que la ausencia de solidaridad provoca en la manada un reclamo posterior al desatento.

Esto puede observarse en grupos de chimpancés que reconocen a sus “amigos” con los que desarrollaron tareas en común (por ejemplo: acicalarse). Luego se privilegian, por ejemplo, en el reparto de comida. Estos amigos no son necesariamente parientes, se ha descubierto que muchos de los primates que actúan en conjunto no tienen lazos parentales, pero si empáticos.

Entonces, el altruismo requiere del reconocimiento de los otros; así cuando en un test de solidaridad estudiado en humanos se los hacen sentir observados, estas personas se vuelven más bondadosas, por ejemplo donan más dinero en un juego.

El altruismo también fue necesario en los procesos de enseñanza. Estos sistemas facilitan la capacidad de aprendizaje y muy probablemente fueron clave en la sobrevida de los primates que nos precedieron. Por ejemplo, la capacidad para manejar el fuego, construir herramientas o fabricar armas no hubiera sido posible sin la transmisión y el aprendizaje. Enseñar es un proceso en el que se acepta dejar copiarse ( mecanismo muy importante para transmitir la información; entre la misma especie y entre generaciones).

La copia implica gran capacidad de altruismo hacia el otro, pero facilitando el desarrollo de una cultura primaria que fue imprescindible para sobrevivir. También los animales presentan procesos de cooperación; como por ejemplo cuando instintivamente las aves se separan para cazar una presa.

Posiblemente estas cuestiones sean las bases de los primeros idiomas, (casi instintivos) que son imprescindibles para la cooperación entre pares. El altruismo probablemente implique cuestiones que están conjugadas desde comienzo del lenguaje primitivo.

Pues además de generar la transmisión acumulativa de aprendizaje generando una supersociabilidad en el humano, como plantea Mark Pagel de la Universidad de Reading. También genera la posibilidad de un acuerdo social; con el fin que no existan malos entendidos entre el que da y el que recibe; por ejemplo en el proceso de copia.

Este autor describe pájaros (córvidos) que cuando son observados mientras esconden su comida, vuelven luego a cambiarla de lugar; es decir no toleran la imitación. Esta conducta sería lo contrario a lo que el solidario trata de generar, la cuestión está en el equilibrio. Porque pueden existir sujetos que abusen de la bondad del otro; el lenguaje facilitó no solo la transmisión de información compleja, sino el acuerdo entre humanos para evitar malentendidos.

Existen varios estudios de neuroimágenes que trabajan sobre zonas cerebrales del altruismo. Así, Ernsr Fehr describe una zona de mayor funcionamiento entre el lóbulo temporal y el parietal en las personas altruistas.

Por otro lado el altruismo implica también la vergüenza de no serlo. Esta instancia se relaciona con sectores que generan vergüenza o temor a no ser reconocidos.

Esta conducta social inhibitoria se encuentra desarrollada en sectores del lóbulo prefrontal (prefrontal orbitario) que contribuye claramente a establecer un control social de acuerdo a parámetros establecidos culturalmente. Además, en la empatía se encuentran implicadas neuronas en espejo que permiten captar lo que le pasa al otro; lo que los neurobiólogos llaman teoría de la mente o cognición social. Sería como el diagnóstico primario de situación, que nos lleva luego a emocionar y razonar las alternativas de toma de decisiones altruistas.

Se ha descrito que el ser humano se constituye en sus comienzos, hace 200.000 años en grupos de cazadores recolectores de no más de 25 miembros. Se piensa que estos grupos pequeños fueron los más aptos para transmitir la información cultural y modificaciones genéticas evolutivas.

Entonces, la conducta altruista le otorgaba reputación a quien lo ejercía, creando además una conducta imitativa en el resto de una pequeña comunidad, transmitiendo la información en forma directa.

Se describe que tanto los grupos de mamíferos superiores como los humanos basan su progreso en la competitividad con sus congéneres; más que una motivación de desarrollo individual. ( quizá pueda repensarse en el hombre actual)

Siendo el altruismo un mecanismo de para obtener una buena parte del botín de la cooperación, que ubicaba en un lugar de alta reputación al solidario.

Se reconoce a los humanos como la única especie que puede ser altruistas por fuera de su grupo de pertenencia en forma espontánea e incluso con otras especies. Puede que el desarrollo cerebral haya generado esta posibilidad solidaria más amplia.

El altruismo entonces no es una funcionalidad simple, no es solo bondad. Implica procesos de cooperación, base de un sistema gregario de aprendizaje, comunicación y también competencia.

Ignacio Brusco*
@brusco_N
Especial para BAE Negocios
*Neurólogo y Doctor en Filosofía. Prof. Tit. Medicina UBA. Conicet