"Cuanto mayor es la ignorancia, mayor es el dogmatismo"

William Osler

Muchos científicos aceptan actualmente que existen muchos procesos instintivos predeterminados genéticamente que hacen a la supervivencia. Algunos ya postulan que aún funciones programadas más complejas pueden ser heredadas, aunque condicionadas por el medio ambiente, como toda expresión genética (epigenética).

Thomas Bouchard y Laura Koenigs de la Universidad de Minnesota plantean que funciones como el lenguaje, la musicalidad y la religiosidad pueden ser procesos influidos genéticamente. Incluso gemelos univitelinos separados en diferentes familias pueden tener coincidencias musicales, lingüísticas o espirituales.

Estas funciones también se relacionarían con la supervivencia. En el caso de la religiosidad, como plantea el neurocientífico Francisco Rubia, se debería llamar más correctamente "espiritualidad". Pues la religión sería la "espiritualidad institucional", un constructo social; tomada esta última como instancia innata: un proceso por el cual grupos pequeños de humanos le asignaban cuestiones sobrenaturales a objetos inanimados o por lo menos desconocidos. Sucesos que no podrían responderse con la simple observación como la muerte, la salida del sol, el fuego, etc.

Esta funcionalidad puedo haber servido como instinto de aumento de control de defensa; dado que cualquier objeto inanimado podría ser un peligro potencial. Pero ante el crecimiento poblacional y urbano esto se fue estructurando e institucionalizando.

Se lo adjudica además a la teoría de las creencias, tanto religiosas como políticas o de un placebo, que implica sectores del lóbulo frontal del cerebro. Relacionado con la autoconciencia (también llamada "metacognición"). También a las áreas emocionales (amígdala), recuerdo (hipocampo) y a los sistemas de recompensa con su neurotransmisor principal : la dopamina.

Existe un clásico e importante trabajo realizado por Jordan Grafman de la Universidad de Northwestern de Illinois, que describe la intervención del sector frontal ventromedial como zona flexibilizadora de los sesgos fundamentalistas. En este sector trabajará en la posibilidad de cambiar a través de la flexibilidad cognitiva la tomas de decisiones de ideas prefijadas. Así, este investigador observó que en los veteranos secuelados de la guerra de Vietnam con lesiones en esta región cerebral se encontraban claramente aumentadas posturas fundamentalistas extremas religiosas o políticas estrictas, muy difíciles de revertir.

Aunque con cierto sesgo, este trabajo solo fue sólo en hombres posguerra. Sin embargo, el número de casos hizo a este estudio muy destacado, mostrando a personas con componentes de ideaciones fijas o delirantes, fundamentalistas con conductas irreductibles que podían llevar a la violencia grave. Una de las preguntas centrales es si el sentimiento espiritual es innato, qué incidencia habrá cumplido en cuanto supervivencia.

Existen varios estudios, en que a los probandos se los hace sentir observados, por ejemplo mientras juegan. Estas personas mejoran la conducta grupal y la solidaridad ante diferentes juegos de toma de decisiones, donde se podía compartir o ganar individualmente. Las personas que se sentían observadas eran mucho más solidarias en teoría de juegos. Por otro lado, se ha observado que los niños de niveles educativos primarios tienen expectativas de vida sobrenatural después de la muerte, sean de colegios religiosos o laicos. Es decir que la creencia de un ser superior que nos mira podría tener un factor de cohesión gregaria y supervivencia grupal e innata.

No obstante, el exagerado sentimiento dogmático, como todos los instintos exacerbados, podría generar problemas graves. Esto puede darse también con funciones básicas como la alimentación, el temor, la defensa, la sexualidad, etc. Ya en los prehistóricos momentos evolutivos del linaje homo se comienzan a observar los primeros comportamientos subjetivos espirituales, suceden con la sepultura de los muertos en la edad de piedra.

Esto es frecuentemente asignado a un probable entendimiento de la muerte, como conciencia de finitud, pero con la expectativa de una prolongación de la misma en un terreno sobrenatural al que viajarán con obsequios, con su perro o con posturas corporales de dormir; que implican la creencia de una vida después de la finitud. Lo cual incluiría a su vez una idea metafísica de la finalización de la vida, como una de las primeras ideas espirituales.

Esa ideas se aplicarían sobre las creencias, no sólo las religiosas, sino las políticas; tan cercanas una de otra, con un límite muy impreciso. Algo parecido sucede con los placebos, donde las personas creen en ideas que no pueden sostenerse sobre un método científico, sino en la fe.

El problema central es que esa ideación puede descontrolarse, transformándose en ideas fijas, muchas veces irreversibles, aunque algunos grupos como el de la neuroceintífica Kathleen Taylor de la Universidad de Oxford trabajan psicoterapéuticamente con cierto éxito las conductas fundamentalistas.

El sentimiento religioso implica la creencia sobre una existencia mística (podrían ser otras cuestiones metafísicas como vida en otros mundos, el mal de ojo o la vida después de la muerte). Es decir, esta última implica creencias no comprobables con un método empírico, el cual sí es necesario en el caso del placebo, para discernir si por ejemplo si un medicamento es efectivo.

La persona se aferra a través de su sistema de creencias al efecto emocional, sea de una idea religiosa o de un placebo. La ausencia del objeto de creencia puede generar una situación de mucha ansiedad y angustia, ya sea no tomar un medicamento o no asistir a un oficio obligatorio para un religioso, generándose una especie de síndrome de abstinencia, con una respuesta cerebral (la ínsula cerebral es el componente sustancial de la abstinencia). La ansiedad abstinente se calma devolviendo al sujeto el objeto de creencia retirado al calmar la falta de lo que desea y cree.

Así las cosas, es mucho más grave aun cuando algunos científicos plantean postulaciones de salud contaminadas con ideas religiosas fundamentalistas. La ciencia se basa en el método científico, tratando de evitar posturas instintivas que desvirtúan el conocimiento de la efectividad de un tratamiento o técnica. Así se evalúan los medicamentos, las cirugías o los experimentos de la ciencia básica, pues deben cumplir con métodos probabilísticos y estadísticos que comprueben su grado de veracidad y aplicabilidad.

Por ejemplo, está claramente demostrado científicamente que el preservativo previene contagio del virus del sida, lo cual es claramente aceptado por la Organización Mundial de la Salud y todas las sociedades científicas internacionales sobre el tema. Fue y es el arma más importante para evitar el contagio de esta grave enfermedad cuyo contagio no se encuentra para nada resuelto.

Existen conductas fundamentalistas o religiosas arriesgadas que pueden confundir gravemente a la comunidad, muchos más con personas que hablen desde la ciencia, contaminando con posturas religiosas hiperdogmáticas cuestiones aceptadas internacionalmente. Es inaceptable que un médico postule que el preservativo permita contagiar el HIV: confunden a la opinión pública con el riesgo sanitario que plantean este tipo de mensajes.

Con posturas fundamentalistas no basadas en la evidencia será muy difícil poder realizar cualquier política de prevención, no solo del aborto, sino de todas las enfermedades de transmisión sexual.

*Neurólogo cognitivo. Doctor en Filosofía. Prof. titular UBA. Investigador del Conicet

Ver más productos

Lo que todo el mundo busca

Lo que todo el mundo busca

¿Qué es sexteame?

¿Qué es sexteame?

Para fanáticos del Fútbol

Para fanáticos del Fútbol

La historia detrás del robo del siglo

La historia detrás del robo del siglo

Eva Duarte: toda la verdad

Eva Duarte: toda la verdad

Aprendé a usar tu inteligencia

Aprendé a usar tu inteligencia

La otra cara del peronismo: una historia apasionante

La otra cara del peronismo: una historia apasionante

Historia para Chicos

Historia para Chicos

La otra historia del peronismo

La otra historia del peronismo

Alberto Fernández: lo que nadie quiso contar

Alberto Fernández: lo que nadie quiso contar

Ver más productos