Luego de años de hiperconsumo y sobreexplotación de recursos naturales, la sociedad actual se encuentra en pleno proceso de cambio hacia un futuro más sostenible.

Aunque el diseño eco friendly pueda ser catalogado por algunos como una moda pasajera o una estrategia de marketing por parte de las empresas, la tendencia viene creciendo a pasos agigantados impulsada en gran parte por las nuevas generaciones que poseen más información sobre procesos productivos y valoran el cuidado del medioambiente.

La moda sustentable no solo implica el uso de elementos naturales para la manufactura, sino también la innovación en los métodos de producción, el desarrollo de procesos cada vez más efi cientes que reduzcan el impacto medioambiental, condiciones laborales justas y, como todo negocio, viabilidad económica.

Desde la Asociación Moda Sostenible Argentina expresan: “respetar el comercio justo es una prioridad. Para que una prenda sea considerada sustentable se debe disminuir la huella de carbono. Quienes hacen upcycling (una forma de reciclaje creativo que trabaja sobre la transformación de residuos en objetos de valor utilizando la imaginación) o practican residuo cero encuentran puntos a favor. Pero existen otras dificultades como la limitación de materiales y la dificultad para recolectar materia prima”.

El desafío para los emprendedores es grande, la sustentabilidad involucra toda la cadena de producción, incluida la distribución, el packaging, el plan de negocios de una marca y hasta la utilización de recursos en el punto de venta; pero además el consumidor asume un rol importante, sobre él también cae la responsabilidad de preguntarse ¿quién, dónde y en qué condiciones se elaboró la ropa? Las formas de compra han cambiado, atrás quedaron los días de consumo desenfrenado, de a poco se va dando lugar a la noción de que comprar menos y éticamente es la mejor estrategia de cara al futuro.

Diseñadores

Desde hace años ya son muchos los diseñadores internacionales y locales que reivindican la moda sostenible. Entre ellos se destaca una de las principales impulsoras Stella McCartney, quien desde el lanzamiento de su marca supo llevar la sustentabilidad como bandera. La diseñadora trabaja continuamente en el desarrollo de materiales eco friendly y utiliza sustitos del cuero. Kering, el grupo francés al cual pertenece la marca, se ha posicionado como líder en sustentabilidad en el sector del lujo.

En la última edición de la semana de la moda argentina, mejor conocida como BAFWEEK, se realizó el desfile de Laura Layana, ganadora del concurso Terma de diseño sustentable. La colección incluyó prendas livianas basadas en el verano patagónico confeccionadas en materiales de origen natural donde predominó la lana merino, el algodón orgánico y la seda. La diseñadora utilizó descartes industriales de textiles sintéticos bajo la premisa de reparar con perspectiva sustentable, poniendo el foco en el trabajo manual y artesanal.

En la Asociación Moda Sostenible Argentina destacan los diseños emergentes de Carla Andrea y Lucía Chain; Cubreme textiles, una etiqueta posicionada hace ya varios años; y el trabajo de upcycling de Biótico, con un marcado acento en lo social. “A nivel local se observa la inquietud de marcas posicionadas por lograr algún adelanto en cuánto al trabajo justo, mayor control de talleres y búsqueda de materiales. Para las nuevas generación la sustentabilidad lo es todo”, comenta Rosa Woudwyk una de las integrantes de la organización.

Además del trabajo de las marcas y diseñadores, hay fundaciones que ayudan a lograr un cambio de paradigma en la moda actual. Fashion Revolution se trata de un movimiento global que trabaja en más de 100 países, incluyendo Argentina, nacido a partir del desplome del complejo textil Rana Plaza en Bangladesh que dejó 1127 muertos. Sus campañas tienen como objetivo modificar el sistema en que se produce y consume moda, como por ejemplo el hashtag que lanzaron a nivel mundial #whomademyclothes (¿quién fabricó mi ropa?), que busca generar conciencia entre los consumidores para que sean ellos quienes exijan a las marcas mayor transparencia y productos sustentables.

El futuro de la industria de la moda estará ligado al esfuerzo de las empresas y diseñadores por reinventarse y dejar atrás el “fast fashion” (moda rápida), concepto que se hace insostenible en materia de recursos y ya no representa los valores de sus consumidores. La transformación depende de ambas partes, marcas comprometidas a reducir el impacto de su producción en el medioambiente y clientes que consuman de forma inteligente e informada.

El dato

La Escuela Argentina de Moda ofrece la carrera de Diseñador y Técnico de Moda Sustentable. Espacio Buenos Aires también brinda un curso de 4 meses de moda sustentable.