"La eternidad es una falsa ilusión creada por el miedo al envejecimiento"

Tite Kubo

El humano constituye una especie muy particular por sus características genéticas que le asignan longevidad y le otorgan un cerebro más desarrollado, que le genera subjetividad a esta situación.

Se divide el estudio del envejecimiento de hombre en por lo menos tres posibilidades a estudiar. Primero, el envejecimiento cronológico: el que indica el almanaque. El segundo es el biológico; es decir, lo que muestra nuestro cuerpo con respecto a los marcadores de envejecimiento y antecedentes clínicos de factores de riesgo. Por último, la expresión subjetiva de ser viejo; es decir, la autopercepción de la edad cronológica, comparada con la edad que se siente tener. Estas tres edades no siempre van de la mano ni son concordantes.

El ser humano es un primate que llega a ser muy longevo comparativamente con otros muy cercanos como el chimpancé. La esperanza de vida de este animal al nacer es de trece años. En el mundo desarrollado, en el hombre la expectativa de vida es superior a los setenta y ocho años.

Esto parece predeterminado, dado que existen varias descripciones antropológicas que muestran que el ser humano podría llegar a longevo. Aunque la esperanza de vida fuera de menos de treinta años en algunos sujetos, una vez pasados los veinte años podían esperar vivir cuarenta años más. Es decir, si se supera la barrera de las enfermedades de la infancia, aumenta la posibilidad de sobrevida. Esto es planteado por Cabel Finch de la Universidad de California del Sur, que estudió diferentes grupos de momias con edad avanzada de hace miles de años (prehispánicas y egipcias).

Existen científicos que investigan por qué envejecemos y cómo mejorar el proceso

Existen varios grupos de científicos que investigan por qué envejecemos, cómo lo hacemos y cómo mejorar la calidad de este proceso. Especialmente con el objetivo, no solo de vivir más, sino de mejorar la circunstancias vitales de la vejez. Es así como el envejecimiento exitoso ocupa un objetivo central en varias áreas de la medicina que estudian el impacto el paso de los años en el hombre.

El estudio de biomarcadores es clave para poder concluir el diagnóstico de situación biológica de lo que realmente pasa en el cuerpo de la persona. Estos pueden estar enmarcados en los antecedentes y características clínicas (ejercicio aeróbico, masa corporal, tensión arterial, etc.) o en marcadores moleculares con gran valor y estudio en la actualidad.

Se pueden descubrir personas en las que no concuerdan su fecha de nacimiento con su situación corporal, sea porque están más envejecidos o por lo contrario, porque su edad biológica es menor que lo que dice el almanaque. La edad biológica puede ser un marcador central de donde se encuentra envejecido un cuerpo y cuál es su futuro posible. En general sucede que la autopercepción concuerda muchas veces a la situación biológica, coincidiendo como la persona percibe su edad con la carga subjetiva y psicológica.

Una visión positiva y especialmente con un sentido de la vida, en el concepto de objetivos y expectativas concretas, mejorará su situación psicología y la expectativa de vida, disminuyendo patologías frecuentes como las cardíacas y las demencias. Podría suceder sin embargo que aún con una buena evaluación biomédica la persona pueda autoconcebirse, por gestiones contingentes, como más vieja de lo que dicen los estudios. Es decir que las tres edades no van siempre coordinadas; aunque mayormente sí, lo cual es lo ideal.

A medida que pasa el tiempo, nuestras células se ponen viejas, se despiertan mecanismos genéticos para el suicidio celular (apoptosis) o se ponen senescentes y deformadas (no se reproducen) o lo que es peor, pueden encarar una reproducción anómala como sucede en el cáncer. Todos estos procesos de senescencia nos llevan a envejecer o a morir. Es decir que estamos predeterminados a no ser inmortales.

Para tener mayor cantidad de vida, lo que necesita una especie que sobrevive más es no correr peligro, baja tasa de reproductibilidad o incluso reproducirse asexuadamente como es el caso de la medusa Turritopsis Nutrícula inmortal o la Hidra inmortal que viven cientos de años y son objeto de estudio.

Una de las señales más conocidas de envejecimientos es el achicamiento de los extremos de los cromosomas llamado telómeros. Cada vez que la célula se divide, el extremo de los cromosomas se reduce mínimamente. Esto trata de protegerse a través de la enzima telomerasa, pero con el tiempo esta actividad se va perdiendo y achicado los extremos cromosómicos. Cuando menos disminuya el telómero, menos envejecido se encontrará el cuerpo o un órgano, pues su reducción puede acarrear fallas de la expresión genética.

Existen muchos estudios que describen que la restricción calórica, es decir comer menos y en especial seleccionar algunos alimentos, alarga la vida. Se achican consecuentemente menos los telómeros. Al comer menos, se activan los procesos de mantenimiento y reparación de las células pero a costo de la disminución del crecimiento y la capacidad reproductiva. Al disminuir el metabolismo, el cuerpo envejece menos.

El hipometabolismo sería promotor de longevidad y el activo funcionamiento metabólico produciría mayor envejecimiento, dada la mayor oxidación y producción de sustancias basura y acumulación de proteínas patológicas. Los antioxidantes que combaten el mecanismo de acumulación de restos oxidativos o el aumento de mecanismos de limpieza biológica reduciendo del envejecer.

Existen partículas intracelulares de limpieza, llamadas lisosomas, que se encargan de limpiar. Su alteración como ha planteado el premio nobel japonés Yoshinori Ohsumi podría ir en contra de los procesos de purificación de detritos. Las enfermedades degenerativas como el Parkinson o el Alzheimer son ejemplos concretos de acumulación de sustancias patológicas, deterioro celular y suicidio tisular posterior.

El uso de antioxidantes o el aumento de la limpieza celular e intercelular (sustancia entre células) podría ser uno de los mecanismos actualmente en estudio para prolongar la vida. Un gran estudio internacional llamado "Mark Age" propone diferentes biomarcadores de envejecimiento que muestran la situación biológica, mensurando entre otras cuestiones la situación genética, desde multigenes que se relacionan con el envejecimiento o patologías comunes, la metilación de la cisteína ADN (que marca vejez o sufrimiento) hasta la producción de los telómeros, que son mediciones de evaluación la edad biológica y el pronóstico a futuro. Existen en este estudio múltiples marcadores químicos (oxidación), inmunológicos, metabólicos como la glucosa u hormonal, entre otros, que permiten conocer el grado de vejez corporal.

Hace treinta mil años, el Homo Sapiens empezaba a tener un número importante de integrantes longevos. Sin embargo, desde hace doscientos años aumenta progresivamente la esperanza de vida de personas mayores, a partir del tratamiento de patologías comunes como las infecciones, la diabetes, la hipertensión arterial, el colesterol y la atención materno- infantil. Esto aumenta la cantidad de personas ancianas, pero también genera la idea de mejorar la calidad de vida.

El aumento de la expectativa de vida habría sucedido en el hombre entre el paleolítico medio al superior hace miles de años, cuando creció la cantidad de ancianos en esa población. Algunos plantean que esto se ha producido con el manejo de la alimentación carnívora y la cocción de la comida, lo que facilitó la absorción de calorías, el crecimiento del cerebro y la mejoría inmunológica. Este aumento de viejos ya en estas poblaciones ha tenido fuerte influencia sobre el estilo de vida, las primeras expresiones culturales y posiblemente la supervivencia del más apto, superando a sus competidores: los otros humanos como el Homo neanderthalensis.

Hoy nos encontramos en la búsqueda de la prolongación de vida o más aún de una utópica inmortalidad; llevados por la angustia de la conciencia de la finitud. La medicina y la ciencia en general han tomado nota de ello.

* Doctor en medicina y en filosofía. Prof. Tit. UBA. Pte. Fundación Humanas