"Dime lo que comes y te diré quién eres"
Jean Anthelme Brillat-Savarin (1825)

Es conocida la frase: somos lo que comemos. Podríamos agregarle una especificidad: pensamos cómo comemos. Si realizamos la simple prueba de tomar mucho café o mate estaremos más ansiosos, impulsivos, intolerantes; pero a la vez rápidos y perspicaces. Sumaremos a esta situación, que en la mayoría de las personas además provocarán insomnio.

Es decir una simple colación (que contiene sustancias excitadoras llamadas xantinas) puede modificar muchas variables de la emoción y la conducta humana.

Mucho más complejo es lo que actualmente se postula. Que cuestiones alimentarias participan en la Enfermedad de Alzheimer e influyen fuertemente en la sobrevida y función neuronal.

Por ejemplo, se plantea en esta enfermedad la existencia de una resistencia a la insulina en las neuronas. Cuestión que ha llevado a algunos investigadores a denominarla como "diabetes tipo 3".

Plantean como ideal una dieta con bajo contenido en calorías y muchos ácidos grasos insaturados

La utilización de glucosa en el cerebro es muy alta y se asocia a un consumo del veinte por ciento de uso del oxígeno corporal, dado el fuerte nivel de trabajo que detenta el cerebro. Aunque sin embargo, este complejo órgano representa menos del dos por ciento del peso corporal.

Es decir que es una estructura con un gran metabolismo que requiere de mucha oxidación para producir energía y que genera detritos subsecuentes. Sustancias tóxicas que afectan a las células cerebrales, especialmente si no son removidas.

La gran acumulación de proteínas inservibles deben ser limpiadas. La limpieza puede ser del espacio intercelular (sistema glinfático) o intracelular. Una mala depuración puede llevar a generar mecanismos asociados a la enfermedades neurodegenerativas; en las que mueren más rápidamente las neuronas.

Muy importantes son los ácidos grasos insaturados en la alimentación. Especialmente los omega-3 que intervienen en la conformación estructura celular. Siendo además un factor de protección vascular del endotelio del cerebro, así como en el metabolismo lipídico neuronal, controlando el colesterol agresivo. Serán de ayuda en el aumento de la resiliencia cognitiva; disminuyendo el impacto de la injuria de la arteriosclerosis, la hipoxia crónica (y también aguda) sobre muerte neuronal.

Muchos investigadores plantean actualmente que una dieta con bajo contenido en calorías y muchos ácidos grasos insaturados, sería la mejor manera para ejercitar la prevención cerebral. Existen esquemas terapéuticos dentro del tratamiento del Alzheimer, que incluyen omega-3 y otros ácidos grasos insaturados en dosis altas.

Otra cuestión de importancia corresponde a la inclusión de vitaminas en el tratamiento y prevención de trastornos cognitivos. Las vitaminas B6, B12 y el ácido fólico son convocadas claramente en la protección cerebral. Especialmente porque neutralizan una sustancia que es agresiva para el cerebro y los vasos que es la "Homocisteína"; un aminoácido que cuando aumenta se torna agresivo para el endotelio general y las neuronas.

Otras vitaminas han sido propuestas, como la vitamina D y especialmente la vitamina E. Esta última con alguna controversia, aunque muchos grupos la siguen usando.

Un trabajo alimentario pionero en deterioro cognitivo fue el realizado por Dale Bredesen de la Universidad de California, dentro del llamado MEND ( mejora en la neurodegeneración por modificación del metabolismo, en inglés: metabolic enhancement for neurodegeneration). Observó mejoría clínica en pacientes con alzheimer, trabajando sobre muchos parámetros metabólicos, varios acá mencionados.

Existe actualmente una idea de importancia, que es cómo procesa el intestino la absorción de alimentos y la secreción de sustancias. Se conoce que existen miles de millones de bacterias en el intestino grueso, que constituyen el microbioma corporal. Estos gérmenes simbióticos ayudan a la digestión de los alimentos, pero que se comunican con el sistema nervioso central, siendo el intestino una especie de segundo cerebro que secreta sustancias neuroquímicas. Actualmente existen varios estudios que investigan el impacto del microbioma en la enfermedad de alzheimer y el sobre funcionamiento cognitivo-emocional.

No puede mencionarse alimentación si no se considera el contexto del metabolismo general del cuerpo. Se considera que la influencia metabólica tiene un doble juego sobre el funcionamiento y la vida neuronal.

Por un lado, influye en forma directa a partir de lo que consumimos; creando su relación con el sistema hormonal, autonómico y el microbioma. Por otro lado, influye en forma indirecta, a partir de la regulación del componente cardio y neurovascular, que afectan la oxigenación del encéfalo.

Existen otras propuestas alimentarias que se postulan como preventivas, entre ellas de importancia el "resveratrol" que se contiene especialmente en las uvas. Actualmente se encuentra en etapa de investigación, algo similar se presenta con la disminución de gluten en las comidas, al que se plantea como sustancia proinflamatoria, perjudicial para la salud neuronal.

En pos de la función metabólica se postulan "tres" factores preventivos fundamentales. El ejercicio aeróbico programado, realizándolo mínimamente cuatro veces por semana, cuarenta minutos. Segundo, dormir en forma estable, sin apneas y mínimo ocho horas, es un claro componente de mejoría metabólica, influyendo en la limpieza cerebral y la secreción de hormonas protectoras. Tercero, una dieta mediterránea, muy controlada en calorías, es la otra cuestión metabólica aceptada por la comunidad científica como protetiva.

El control de la función alimentaria regula a la vez muchas otras funciones. Es decir, variables que dependen de lo metabólico como la hipertensión arterial, la glucemia, el colesterol en sangre, el sobrepeso, la grasa corporal y la homocisteína, entre otros.

Influyen indirectamente en el proceso que afecta al cerebro humano, generando tanto vulnerabilidad, como protección vascular y cerebral; cambiando así la sobrevida cerebral. Sea en forma directa sobre la neurona o sobre procesos vasculares que oxigenan y limpian el espacio cerebral.

Neurólogo cognitivo.
Doctor en Filosofía. Prof. Tit. UBA-Conicet