En el paso del tiempo, la terapia intensiva fue incrementando su tecnología. Hubo un gran progreso tanto en la ventilación mecánica y en las drogas como en la arquitectura de los hospitales. A medida que se fue perfeccionando, la mortalidad disminuyó por lo que el lapso de estadía de una persona en terapia fue incrementándose. Esto lleva a que el paciente empiece a sufrir trastornos psicofísicos que devienen en el llamado "Síndrome Post Terapia Intensiva", que presenta signos de depresión y aislamiento social.

El Doctor Martín Deheza, especialista en terapia intensiva, comenta a BAE Negocios acerca de la importancia de humanizar este tipo de cuidados. "En los últimos 10 años se dieron cuenta de que cambiando ciertas formalidades en la terapia intensiva los pacientes podían tener menos estrés y menos traumas de lo habitual. Esto comienza a motivar la reflexión de por qué tenemos que seguir con el paradigma de la atención y los cuidados médicos. No nos debemos olvidar que estas instituciones se forman desde la cultura castrense; hablamos de guardia, de pabellones. Era algo parecido a un cuartel militar", indica el especialista.

Este tema se puso en tela de juicio cuando aparecieron los derechos del paciente, como el derecho a la información. La familia comienza a tener un gran protagonismo. "Las terapias intensivas abiertas son aquellas que están abiertas a la visita por parte de los familiares directos. Antes eran solo de media hora y teníamos pacientes aislados, sin luz, porque las habitaciones no tenían ventanas. Se escuchaban las alarmas de los monitores y no se respetaba el ciclo sueño-vigilia", asegura.

Uno de los derechos que tiene el paciente es el de la personalización. "Tenemos la mala costumbre de identificar al paciente por la patología o el número de cama, nunca nos acordamos de cómo se llaman. La personalización lo hace sentir ser humano y se logra a través de llamarlo por su nombre de pila. Hoy en día tenemos a un paciente más despierto, un médico que se comunica más; hacemos bromas y la enfermería es cada día más cálida", asegura el Dr. y Jefe de Terapia Intensiva del Sanatorio Ramon Cereijo.

Entre los puntos más importantes de la humanización en la Terapia Intensiva, Deheza enumera: la comunicación, la prevención y manejo del síndrome post cuidados intensivos, la infraestructura humanizada, los cuidados al final de la vida, la terapia intensiva a puertas abiertas, la presencia y participación de la familia como también, por parte de los médicos, garantizar el bienestar del paciente.

Para el Doctor es importante transmitirle a las familias que "dejar a un paciente en terapia intensiva no siempre es lo mejor, si bien se reconoce que se alivia de un montón de responsabilidades y tiempos. Hay pacientes que mueren en una cama, que no es la de ellos, con sábanas asperas y olor a hospital. No solamente es el equipo de salud y la institución la que tiene que dar respuesta, la familia también la tiene que dar, es un problema de a tres: paciente, familia y médico".