La filosofía que se viene imponiendo en la Unión Europea sobre importar alimentos inocuos como forma de proteger la salud y seguridad de los consumidores, es un tema que prácticamente está instalado en los países desarrollados. Es por eso que los organismos nacionales e internacionales y entidades que regulan la calidad tienen hoy no sólo una relevante participación sino que a larga serán los determinantes en el comercio internacional de alimentos. En esa línea es que Argentina, busca la sustentabilidad de sus productos. Para esto investigadores lograron disminuir los agentes contaminantes en el secado de la yerba mate, su implementación no sólo aumentará las posibilidades de un mayor ingreso de divisas sino también para que este no termine siendo una barrera que impida su importación.

Datos del Servicios Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) muestran que a octubre del año pasado, los envíos de yerba mate alcanzan las 26.600 toneladas donde Siria es el país que más compra a la Argentina, seguido luego por Chile, mientras que Francia, España y Alemania, son los representantes de la UE que se llevan casi 1.000 toneladas, si bien se puede decir que el volumen es bajo, estos últimos vienen creciendo en la importación respecto de 2016, un 35% y 13%, respectivamente.

Con estos números y entendiendo el potencial que pueden tener los mercados europeos se inicio el proyecto financiado por el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) del que también participó la Facultad de Ciencias Exactas Químicas y Naturales de la Universidad de Misiones, que junto el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), lograron elaborar yerba con pellets de aserrín, una residuo de la industria forestal, con el cual se pudo reducir la contaminación que se presenta durante la combustión frente a otros métodos tradicionales.

Sucede que en comparación entre el secado tradicional con chips y el de pellets de aserrín, los resultados mostraron que con este último el porcentaje de humedad es más bajo (entre un 8 y un 12 por ciento), por el cual se logran combustiones de mejor calidad y con menor contenido de hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAPs), estando por debajo de los valores que exige la Unión Europea para importar.

Según el trabajo del INTI, el creciente interés por los HAPs como contaminantes alimentarios se debe a sus probados efectos tóxicos. Por este motivo, la Unión Europea ha determinado límites restrictivos para el contenido de benzopirenos en diferentes alimentos. Asimismo, se estableció a partir de abril de 2016 (reglamento UE 2015/1933), que para su comercialización en países europeos la yerba mate debe contener un máximo de 10 microgramos por kilogramo de benzopireno y un máximo de 50 microgramos por kilogramo de la suma de benzoantraceno, criseno, benzofluoranteno y benzopireno. Se asocia el contenido de estos HAPs en las hojas de yerba al contacto con gases producto de combustiones incompletas en el proceso de secado.

El desarrollo de los técnicos del INTI es un punto muy importante en un contexto en donde el acceso de los países a los mercados de alimentos continuará dependiendo de su capacidad de cumplir los requisitos reglamentarios de las naciones importadoras así como de los estándares privados.

Éstos son algunos de los millones de casos que hay en el país. Queda demostrado que la Argentina está a la vanguardia de lo que se viene. Sólo falta de un empuje para dar a conocer al mundo la capacidad de los científicos locales. La competitividad tecnológica debe ponerse como meta a la hora de mejorar el posicionamiento como proveedor de alimentos procesados.