Como cada año, miles de monumentos y edificios emblemáticos en todo el mundo se tiñieron de azul para recordarle al colectivo de personas con trastorno del espectro autista ( TEA) y a sus familias que no están solos. Bajo la consigna "Juntos podemos hacer visible el Autismo", y con el objetivo de concientizar respecto de esta condición, la movida sumó un desafío en las redes sociales que consistió en postear una foto con el hashtag #hagamosvisibleelautismo. Además, se realizó una concentración frente al Congreso de la Nación a partir de las 15 y una marcha alrededor del palacio legislativo. "Se estima que uno cada 58 niños tiene alguno de los Trastornos del Espectro Autista ( TEA). Tener un diagnóstico temprano y un tratamiento adecuado mejora completamente el pronóstico de las personas, por eso la importancia de hablar y visibilizar", indica Celeste Marisi, miembro del grupo promotor de la agrupación TGD-Padres- TEA.

Los trastornos del espectro autista parten de una condición neuro-biológica que altera las capacidades de comunicación y relación. El diagnóstico certero se realiza a partir de las 3 años y según el grado de pérdida de habilidades sociales y de comunicación se diferencian en casos leves hasta muy graves.

"Existen algunos signos de alerta que los padres deben conocer y que surgen a partir del año como que el niño no reacciona al llamado del nombre, no señala los objetos de su interés, no presenta situaciones imaginarias y no hace contacto visual", describe Marisi. Y continúa: "También pueden perder palabras que habían adquirido, tienen atraso en la adquisición del lenguaje, realizan berrinches sin causa aparente o hacen movimientos repetitivos estereotipados como caminar en puntas de pie, aletear sus manos o girar sobre sí mismos". El autismo es un trastorno generalizado de desarrollo, su origen es neurobiológico y si bien parece tener su inicio en etapas muy tempranas del desarrollo cerebral, sus signos y síntomas se evidencian a través de su conducta.

Jorge Sengiali es uno de los creadores de la agrupación TGD Padres que tiene como objetivo ayudar a los padres de los niños que reciben el diagnóstico. Jorge es papá de Patricio, un adolescente de 15 años a quien diagnosticaron con TGA cuando estaba en jardín de infantes. "La directora notó que tenía ciertas actitudes que le llamaban la atención: no respondía de su nombre, no jugaba con sus compañeritos y se escapaba de la salita", cuenta."Hace doce años no era como ahora, había mucho desconocimiento. Cuando nos dieron el diagnóstico supe que todo lo que había soñado para mi hijo se había derrumbado. No sabíamos de qué se trataba ni qué teníamos que hacer. Ese primer momento fue devastador", sostiene. Sin embargo, y gracias a un trabajo interdisciplinario, Patricio hoy es capaz de mantener una conversación y de comunicarse.