Sobrevivir a las fiestas y mantener el equilibrio

En temporada de excesos y ansiedades, algunas recomendaciones para mantener un festejo saludable en cuerpo y mente. Cómo prepararse para la mesa navideña y aprender a cuidarse en esta época, especialmente en un año en el que la crisis económica también es factor de estrés

Es la época más vertiginosa del año. Todos quieren brindar, reunirse, apurar los pendientes y despedir el 2018. Entre el impulso consumista de salir a comprar regalos, la falta de descanso, las emociones intensas y las comidas excesivas estas semanas pueden arrastrarnos a un torbellino de desgaste de la salud física y mental. Especialistas recomiendan algunas estrategias para vivir las fiestas en equilibrio.

Junto con los factores que habitualmente presionan, en 2018 se suma el contexto de crisis. "Este año somos más pobres y eso nunca hace feliz a nadie. La pobreza es uno de los principales problemas de salud mental. Genera sufrimiento y trastorno", señala Walter Behobi, profesor titular de Psicoterapias de Fundación Barceló. El investigador analiza las causas internas y externas que inciden en la ansiedad de esta época del año.

En primer lugar, menciona un factor no siempre tendido en cuenta: la temperatura. “Los calores suelen ser muy violentos y las marcas extremas son estresantes. El aumento de luz da la sensación de que es siempre de día. Los ciclos corporales del sueño, la activación y la calma dependen de la luz y la temperatura”, explica. Frente a esto, propone algo fundamental: hidratación. Además, alimentarse razonablemente y restringir las trasnochadas. “Los occidentales estamos haciendo cualquier cosa con el sueño”, comenta y sugiere evitar llevar el celular a la cama.

Como segunda causa de desequilibrio apunta los inevitables balances. “La sociedad pide logros todo el tiempo, no nos brinda aceptación. Si no tenés logros, es que no te esforzaste. Eso es falso y dañino para la salud”, apunta y agrega que a esa presión se pueden sumar causas intrínsecas asociadas al perfeccionismo (castigarse si no se llegan a ciertos estándares) y el neuroticismo (la vulnerabilidad al estrés), junto con la variable de nuestro sistema de creencias. “Si creemos que tenemos que estamos dando examen todo el tiempo, si creemos que la vida consta en que hay que probar algo a alguien, nunca vamos a estar tranquilos”, agrega.

Frente a esto recomienda ser amable con uno mismo. En ese sentido, menciona una frase de Aristóteles: “El mejor bien del hombre es la amistad. Sé tu mejor amigo y todo andará bien”. Y reflexiona: “No torturas a tu amigo si tuvo un mal año. Tratas de ser amable y sincero. Así deberíamos proceder con nosotros mismos”. Es importante además tener en cuenta que las expectativas que nos ponemos son irreales a la hora de hacer balances. Muchas veces, y especialmente en épocas de redes sociales, ponemos la vara en base de lo que hacen los demás en vez de pensar en nuestra propio bienestar y crecimiento.

Por último, la social es otra de las causas que inciden en el ánimo y la angustia en esta época. “Nos vernos con un montón de gente que no queremos ver. A veces tenemos conflictos con personas y no los resolvemos y a fin de año estamos obligados a encontrarnos con colegas y familiares, ya cansados, y tenemos que simular que todo está bien. El mejor recurso que la gente encuentra frente a eso es comer y tomar mucho: peor que el problema”, señala. También se compite con los otros en logros y en el consumo, en llevar mejores regalos. En cambio, como estrategia, sugiere: “Hay que ser amable y sincero con los demás también. Ser asertivo, es el nombre técnico: pedir lo que uno quiere respetando los propios derechos y los derechos ajenos. Si decido no ir a una reunión, no voy. No vale ir y poner mala cara. Si voy, hacerme cargo”.

Para afrontar la angustia por la pobreza y la crisis, que se suma este año de manera protagónica, el especialista propone: “Si no estás conforme, actuar. Ser el agente del cambio que uno quiere ver en la sociedad. Uno es un ser político aunque no sea de un partido político”

Cuidados en tiempos de crisis

No son pocos los que se sienten abrumados en esta época del año. Según una encuesta realizada por la Asociación Estadounidense de Psicología, casi una cuarta parte de las personas reportaron sentir “estrés extremo” en esta época del año.

El cuerpo habla y hay que saber cuidarlo también. Un informe de la la Fundación Cardiológica Argentina (FCA), que contó con el asesoramiento de la Dra. Fiorella Tartaglione, menciona que varios estudios han evidenciado un aumento de eventos cardiovasculares en diciembre y enero, tal es así que lo llaman “Christmas holiday effect” (el efecto de las Navidades/Fiestas).

“Los potenciales mecanismos para este fenómeno son el estrés psicosocial, a lo que se suma: comer en exceso, aumento en el consumo de alcohol, disminución de la actividad física y un descanso inadecuado. Como si esto fuera poco, en nuestro país se agregan las crisis financieras y la pobreza e inequidad social”, indican desde la institución.

Para poner de relieve este último factor, incluyen dos estudios realizados a nivel nacional demostraron que entre abril de 1999 y diciembre de 2002 se incrementó la mortalidad. Durante el período de la crisis de aquel momento, el infarto de miocardio intrahospitalario fue casi 2,5 veces superior como así también la mortalidad.

Para cuidarse proponen consultar al médico, meditación, yoga y terapia con estrategias cognitivo-conductuales como algunas de las alternativas. Además, destacan la importancia de evitar excesos de comida y alcohol, dormir bien, hacer ejercicio y no olvidar las medicaciones.

La mesa está servida

La comida toma protagonismo en las Fiestas y con ella un factor de descuido, “Si durante el año resulta complicado cuidarnos mediante un orden alimentario, un buen control de las emociones y ejercicio físico, en diciembre parecería ser imposible de llevarlo a cabo. Son fechas en las que es normal que la alimentación sea más relajada, pero no por eso será necesario caer en el descontrol o en el ‘todo o nada”, señala la Dra. Virginia Busnelli, médica especialista en nutrición y directora del Centro de endocrinología y nutrición CRENYF.

Entre las estrategias que sugiere implementar para no caer en las tentaciones que echen por la borda el equilibrio de alimentación y actividad física de todo el año, propone en primer lugar evitar realizar ayunos durante el día, sino respetar las 4 comidas principales, aunque más livianas. “Muchas personas saltean comidas durante el día porque a la noche van a comer de más, y eso en un error”, advierte. Y, como contracara, también indica cuidarse del atracón.

Moderar las porciones, es otra de las reglas de oro: cuidar las cantidades, evitar repetir el plato, si se repite que sea verduras. Algunas de las herramientas que recomienda para evitar la ansiedad alimenticia y la tentación del picoteo son servirse ensaladas que otorguen saciedad previa al plato principal, comer lento, masticar bien, dejar los cubiertos en el plato entre bocado y bocado. También sugiere elegir preparaciones con vegetales y frutas frescas los días previos y posteriores a la celebración. Mantener el ejercicio físico es clave: si el gimnasio cerró salir a caminar, aconseja la especialista.

Como estrategia general para esta época de brillos y campanitas, Behobi destaca: “La expectativa de felicidad nos puede dañar tanto como los propios problemas. No pensar que si no somos felices estamos fracasando”. A brindar y pasar las fiestas lo mejor posible.

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