Habitualmente se piensa que las pymes argentinas son muy sensibles a cualquier estímulo. Buenas condiciones de negocios hacen que una pyme crezca, aunque cuando esas vicisitudes se tornan negativas el impacto es mucho más profundo y dañino. Por ejemplo, barreras proteccionistas pueden favorecer a un productor textil de cara al mercado interno pero la apertura a competidores asiáticos probablemente hiera de muerte al mismo productor ¿Por qué entonces a las pymes lo bueno le impacta progresivamente y lo malo puede condenarla a su desaparición instantánea?

Pensemos que en 2017 nacieron en Argentina la misma cantidad de pymes que cerraron: alrededor de 70.000.- Evidentemente son empresas muy permeables al clima de negocios imperante y a las dinámicas de sus propias industrias. Aún más llamativo resulta saber que casi el 100% de las empresas argentinas son pymes. Para ser más específico, estadísticas del Ministerio de Producción señalan que sólo el 0,2% de todo el universo local son grandes empresas. Con estos datos la reflexión empeora; no es el mundo pyme quien se presenta sensible y permeable sino todo el mundo empresario argentino.

Establecida la complejidad del mundo pyme por la gravedad de sus interacciones, la intención aquí es detenernos sobre un aspecto que se convirtió en tema de agenda para ellas: la innovación tecnológica aplicada a los procesos de trabajo y a las estructuras laborales. Sin duda se revela como una ventaja competitiva para aquellos que hoy, desde cualquier latitud del mundo, compiten contra nuestras pymes locales: el acceso a la tecnología suele ser más viable para aquellos.

Bastante tienen nuestras pymes con el alto costo laboral y la constante exposición a pasivos judiciales, como para contemplar ahora competidores con altas productividades derivadas de tecnologías supletorias de mano de obra. Por más que no quieran, su presente ha sumado esta nueva preocupación.

La segunda reflexión es ¿por qué nuestras pymes no invierten fuertemente en nuevas tecnologías tales como máquinas autorregulables, software de inteligencia artificial o robótica? No es que no quieran, no pueden. Son conscientes de la competencia desigual, pero en relación a la innovación tecnológica la parálisis proviene del clima de negocios más que de las mismas industrias.

Cualquier empresario pyme proclive a invertir en tecnologías de avanzada se paralizaría al ver el nivel de capital que tendría que destinar para ver en funcionamiento lo prometido. Aún bajo la seguridad de mayores productividades, la inversión de capital se erige como una barrera infranqueable para dinamizar tecnológicamente los procesos de trabajo y las estructuras laborales argentinas. Hoy su prioridad financiera es mantener marginalidades que progresivamente se ven erosionadas por estructuras de costos y gastos que no hallan freno.

Por otro lado, también es cierto que el mundo pyme todavía desconoce y observa con desconfianza avances tecnológicos que plantean cambios paradigmáticos en los modelos de negocios tradicionales que llevaron al éxito a esas mismas empresas. Aferrarse a la conocida fórmula de éxito es más que entendible, aunque igual de cierta es la necesidad de entender que la incertidumbre y la competencia global de alguna manera deben intervenir en esa fórmula de antaño.

Entendemos la reflexión final también tiene dos aristas. Por un lado, el gobierno de tuno debe intervenir para dinamizar la innovación tecnológica en las pymes argentinas. Solas no pueden, por más que quieran. Y mientras más tarden en subirse al tren del avance tecnológico, más difícil será aggiornar las estructuras laborales luego. En segundo lugar, los mercados de recursos humanos y de tecnologías aplicadas al trabajo, deben intensificar la propagación de los beneficios de la innovación aunque en términos literales de mejoras en los negocios dentro de las posibilidades de cada pyme. En otras palabras, el 98% de nuestras empresas también se caracterizan por ser un mundo en si misma cada una de ellas, por lo tanto no hay innovaciones mágicas sino soluciones a medida de la historia de cada pyme.

Por último y sin dudas lo más importante: el recurso humano. Así como cada pyme sufre cada nueva unidad de costo laboral asumida, todas las personas que allí trabajan son igual de sensibles a la pérdida de trabajo. Levantemos las barreras al avance tecnológico en pymes, sin olvidar que las personas deben quedar dentro de la empresa.

Especial para BAE Negocios

* Profesional del Área de Recursos Humanos