Aún situado en medio de una tormenta a causa del escándalo político por la filtración de los datos de millones de cuentas, al CEO y fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, se le está acabando la popularidad entre los accionistas de la tecnológica.

Si bien el multimillonario es siempre quien tiene la última palabra en torno a las decisiones de la compañía debido a que sus acciones le dan el 60% del poder de voto, ya son dos los grandes accionistas que han pedido su salida para terminar con la crisis.

Si hace solo una semana Scott Stringer, que posee una participación de u$s1.000 millones en la compañía, ya había declarado sus intenciones de que Zuckerberg dimitiera a su cargo, esta semana Michael Frerichs, tesorero del Estado de Illinois y otro de los grandes accionistas de la tecnológica, exigió su salida desde la presidencia, señalando que su permanencia en el liderato de la empresa "no está funcionando".

No obstante, la comparecencia de la semana pasada de Zuckerberg ante el Congreso sirvió para recordar que todavía tiene el control total sobre Facebook.

Gracias a la estructura de la empresa, sus inversores no tienen mucho que decir sobre el futuro de la compañía.

Facebook tiene dos clases de acciones. Las del tipo A operan bajo el paraguas de Facebook en los mercados públicos y conllevan un voto por cada título. Las del tipo B sólo están disponibles para los trabajadores y directivos y suponen 10 votos por cada participación.

Zuckerberg posee numerosas acciones del tipo B, suficientes para garantizarse el 60% del poder de voto. También es el presidente de Facebook. En otras palabras, si él quiere que algo ocurra en Facebook, ocurre.

Ahora que Zuckerberg y Facebook están en el ojo del huracán político por el escándalo de Cambridge Analytica, los accionistas con menos poder que el presidente de Facebook han aprovechado para criticar la estructura de la compañía.

"En esencia, Zuckerberg no es responsable ante nadie", comentaba Frerichs al Financial Times. "Ni ante la Junta ni ante los accionistas. Ahora mismo, Zuckerberg es su propio jefe y está claro que no está funcionando".

Frerichs supervisa los fondos asignados a la universidad del Estado para los residentes de Illinois y es conocido por presionar a las compañías para obtenerlos.

Lo que es cierto es que Frerichs respalda los planes del interventor de la ciudad de Nueva York, Scott Stringer, quien exigió a Zuckerberg que dimitiese como presidente a principios de abril.

Stringer reclama un presidente independiente y tres nuevos miembros en la junta con experiencia en ética y privacidad de datos.

Su argumento es simple: la revelación de que Cambridge Analytica accedió ilegalmente a los datos de millones de usuarios le ha costado a Facebook una caída de u$s60.000 millones en su valor de mercado. El control que ejerce Zuckerberg en Facebook hace que las acciones sean vulnerables cada vez que da un paso en falso, lo que tiene grandes repercusiones para los acccionistas.

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