Desde 2017 corren rumores de que Spotify, líder en el streaming musical, está pensando en generar hardware propio, dado que había reclutado empleados con ese fin. Pero, finalmente, la idea parece ratificada desde la última semana, cuando la firma aplicó a la FCC (Federal Communications Commission, el organismo que regula las comunicaciones en Estados Unidos), un prerrequisito indispensable para lanzar y comercializar artefactos que utilicen las redes inalámbricas en ese país y que deben contar con aprobación de esa oficina. A esto se sumó el refuerzo en ese área, aunque aún no se sabe qué clase de artefactos podría lanzar Spotify.

O sí: a principios de año, algunos usuarios fueron "testeados" con la muestra de varias posibilidades, entre ellas un pequeño aparato circular que permite buscar música con comandos orales mientras se maneja. La pregunta es en qué reside el negocio de implementar el propio hardware. En principio, Spotify se maneja mediante apps que pueden descargarse gratuitamente en casi todos los dispositivos electrónicos, sea con sistema Android, Windows o Mac. ¿Cuál sería la ventaja de otro aparato cuando la mayor parte del tráfico pasa por los celulares inteligentes?

La respuesta posible: independizarse de los sistemas operativos y desarrollar un estándar propio. Quizás es la estrategia de Spotify en un campo donde, incluso si está herido por la concentración, es enorme. Los principales competidores de Spotify (Apple, Google -dueño de YouTube y por donde pasa gran parte del consumo de música en todo el mundo-) tienen hardware. Crear un estándar exclusivo para el streaming musical no es una mala decisión.