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China reveló su arma no letal más poderosa: puede dejar sin energía a una ciudad desde 300 kilómetros de distancia

El dispositivo cuenta con una ojiva de 490 kilos y tiene la capacidad de provocar apagones masivos en áreas de hasta 10.000 metros cuadrados. Su alcance y potencia la convierten en una de las armas de guerra electrónica más temidas del mundo. Los detalles, en la nota.

Redacción BAE

En un mundo donde los conflictos cada vez son más complejos y las tecnologías bélicas avanzan a pasos agigantados, China presentó su última innovación en guerra electrónica: la "bomba de grafito". Este nuevo dispositivo, capaz de provocar apagones masivos desde una distancia de 300 kilómetros, presenta una amenaza latente no solo para sus adversarios, sino también para la estabilidad de regiones críticas en un eventual conflicto global.

La bomba de grafito, que cuenta con una ojiva de 490 kilos, tiene la capacidad de afectar áreas de hasta 10.000 metros cuadrados. En un contexto donde la energía eléctrica es fundamental para el funcionamiento de sociedades modernas, esta arma no letal se convierte en una poderosa herramienta para interrumpir el suministro eléctrico en zonas clave. Dicho dispositivo podría paralizar tanto instalaciones civiles como militares, generando efectos devastadores en la infraestructura crítica de cualquier nación.

El funcionamiento de este artefacto radica en la dispersión de filamentos de grafito especialmente tratados. Al impactar su objetivo, el misil libera 90 submuniciones cilíndricas que, tras rebotar sobre el suelo, crean una nube de partículas conductoras que se depositan en los sistemas eléctricos. Este tipo de ataque podría catalogarse como un "apagón" estratégico, similar a arrojar un fósforo encendido en una bomba de combustible. El grafito, al ser un material conductor, provoca cortocircuitos en las subestaciones y estaciones eléctricas, lo que puede dejar a una población entera sin energía.

Este sistema ya se encuentra operativo para el Ejército chino y puede estar equipado con un dispensador de municiones que corrige el efecto del viento, lo que aumenta su efectividad en un escenario bélico. La capacidad de interrumpir redes eléctricas de alta tensión hace que esta arma sea considerada una de las más temidas a nivel global.

Cabe mencionar que el uso de armas similares no es un fenómeno nuevo. Durante la guerra de Kosovo en 1999, se estima que la OTAN utilizó bombas de grafito que inutilizaron cinco centrales eléctricas en Serbia, llevando a que el 70% del país quedara sin suministro eléctrico. Este antecedente resalta el impacto que este tipo de tecnología puede tener en un conflicto armado y plantea inquietantes preguntas sobre el futuro de la guerra asimétrica.

Con la "bomba de grafito", China demuestra entender que la guerra moderna ya no solo consiste en destruir físicamente al enemigo, sino también en desmantelar su capacidad operativa desde una distancia segura. En este sentido, la introducción de este tipo de armamento podría marcar un cambio radical en la dinámica de los conflictos internacionales, en particular en el contexto de tensiones geopolíticas que podrían escalar hacia una Tercera Guerra Mundial.

     

 

 

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