TRABAJO

Adiós al descanso: Elon Musk y Google impulsan más horas de trabajo

Mientras crecen las iniciativas para acortar la jornada laboral, en Silicon Valley proponen todo lo contrario. Los líderes de las grandes tecnológicas promueven una cultura de productividad sin pausas ni feriados. Te contamos qué hay detrás de esta tendencia.

Redacción BAE

En un contexto donde crecen las iniciativas para reducir la jornada laboral, los líderes de las tecnológicas más grandes del mundo impulsan una cultura laboral contraria. Elon Musk y Sergey Brin, cofundador de Google, encabezan una tendencia que se aleja de los recientes avances en calidad de vida y derechos laborales, promoviendo jornadas extensas que generan preocupación entre empleados y activistas del ámbito laboral.

Elon Musk desató controversia al proponer una jornada de 120 horas semanales en el Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), vinculado con la administración de Donald Trump. Esta carga laboral implica 17,1 horas por día, durante los siete días de la semana, sin espacio para el descanso ni la vida personal. A través de un mensaje en X (antes Twitter), Musk criticó a los empleados del DOGE y los comparó con funcionarios públicos que, según su visión, no aportan a la productividad. Además, DOGE abrió una convocatoria dirigida a jóvenes con "coeficiente intelectual muy alto", dispuestos a trabajar más de 80 horas semanales sin recibir compensación económica.

Por su parte, Sergey Brin adoptó una postura similar. Solicitó a los empleados de Google extender sus jornadas a 60 horas semanales, superando ampliamente las 40 horas convencionales. En un memorando interno filtrado por The New York Times, Brin afirmó que “trabajar 60 horas semanales representa el punto dulce de la productividad”, lo que implica turnos de 12 horas diarias. Desde su regreso a Google en 2023, lanzó duras críticas hacia quienes no alcanzan ese umbral, a quienes definió como “impotentes” y “desmoralizadores”.

La feroz competencia por liderar el desarrollo de la inteligencia artificial general (AGI) motiva este tipo de exigencias extremas. Brin insiste en que Google debe “sobrealimentar sus esfuerzos” para destacarse en esa carrera. Este enfoque resulta inquietante, ya que proviene de figuras que dirigen algunas de las compañías más rentables del planeta y, en los últimos años, decidieron despedir a miles de empleados en lugar de ampliar sus equipos.

Aunque Google sostiene que no planea formalizar el aumento de horas, la presión sobre los desarrolladores de IA sigue creciendo. Esta situación marca un retroceso en el modelo contemporáneo de equilibrio entre el trabajo y la vida personal. Diversos estudios médicos advierten que las jornadas excesivas afectan la salud y reducen la productividad. Aun así, la ambición de los gigantes tecnológicos por dominar el mercado de la inteligencia artificial parece pesar más que el bienestar de sus trabajadores.

 

 

 

 

 

 

 

 

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