Alerta por el uso excesivo de pantallas en adolescentes: vinculan la adicción con salud mental y pensamientos suicidas
Un estudio respaldado por la OMS advierte que el 11% presenta conductas problemáticas con redes y videojuegos, y un 32% ya muestra señales de impacto en su vida diaria. Los detalles, en la nota.
Un creciente número de estudios internacionales encendieron las alarmas sobre los efectos adversos del uso excesivo de pantallas en adolescentes, particularmente en Argentina. Recientemente, un informe respaldado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y otro estudio publicado en JAMA pusieron de manifiesto la relación entre las tendencias adictivas a las redes sociales, los videojuegos y problemas de salud mental entre los jóvenes, incluyendo pensamientos suicidas.
Según el informe del estudio "Health Behavior in School-aged Children" (HBSC), un alarmante 11% de los adolescentes argentinos presenta conductas problemáticas relacionadas con el uso de tecnologías, incluidas redes sociales y videojuegos. Además, un 32% se encuentra en una fase de riesgo que podría conducir a un uso problemático, donde las interacciones digitales impactan negativamente en su vida diaria, afectando sus relaciones interpersonales, desempeño escolar y bienestar emocional.
En Argentina, donde el acceso a dispositivos electrónicos ha crecido exponencialmente, es fundamental prestar atención no solo al tiempo que los adolescentes pasan en línea, sino también a la intensidad, frecuencia y dependencia que tienen sobre estas tecnologías. El uso problemático se define como aquel que interfiere con las actividades cotidianas y puede tener consecuencias drásticas en la salud mental del usuario.
El estudio revela que el 56% de los adolescentes se clasifica en categorías saludables, pero el problema radica entre aquellos que ya muestran impactos significativos en su vida. Es notable que la categorización de usuarios problemáticos ha aumentado dos puntos en comparación con la encuesta anterior de HBSC, lo que subraya la urgencia del tema.
Respecto a las diferencias de género, las chicas tienden a mostrar un uso más intenso y problemático de las redes sociales en comparación con los chicos, quienes se enganchan más a los videojuegos. Mientras que el 44% de las adolescentes admite un contacto constante en línea, solo el 36% de los varones reporta lo mismo. Por otro lado, los adolescentes hombres dedican más tiempo y recurren con mayor frecuencia a juegos en línea.
El estudio también identifica que la primera mitad de la adolescencia, especialmente entre los 11 y 14 años, es una etapa crítica en el desarrollo de problemas relacionados con el uso de pantallas, sin que el entorno socioeconómico parezca influir significativamente en los resultados.
Con un 34% de los adolescentes jugando en línea a diario y un 22% dedicando al menos cuatro horas diarias a esta actividad, el potencial de desarrollos problemáticos es alto. Sin embargo, hay una perspectiva optimista: tanto los usuarios intensivos como los problemáticos tienden a estabilizarse a partir de los 14 años, lo que sugiere que algunas medidas de intervención podrían ser efectivas.
El informe aboga por el fortalecimiento de regulaciones que limiten el acceso a estas tecnologías para los jóvenes, así como por la promoción de estilos de vida saludables y el establecimiento de pautas que consideren las diferencias de género en el uso de redes sociales. Los investigadores piden que la industria tecnológica asuma la responsabilidad de aplicar restricciones de edad y eliminar mecanismos de recompensa que fomentan el uso excesivo.
Francisco José Rivera, catedrático de Metodología de las Ciencias del Comportamiento de la Universidad de Sevilla y uno de los autores del estudio, comenta que el uso intensivo de pantallas, aunque no presente consecuencia inmediata, puede derivar en problemas a largo plazo para la salud mental de los adolescentes. Asimismo, resalta las diferencias en la interacción social: las chicas pueden verse más afectadas por el acoso virtual y las comparaciones sociales, mientras que los chicos tienden a enfrentar formas de bullying físico más directas.
El panorama que se presenta es complejo: aunque las redes sociales pueden ofrecer una vía de conexión y apoyo emocional para los adolescentes, también tienen el potencial de generar aislamiento y presión social. Es imprescindible que tanto padres como educadores y responsables políticos tomen acción para abordar esta problemática de manera efectiva en el contexto argentino.
