BOLIVIA

¿Tu perro necesita abrigo en invierno? Estas son las razas que más sufren el frío

Una veterinaria aclaró qué razas pueden tolerar las bajas temperaturas sin problema y cuáles necesitan sí o sí una protección extra. Los detalles, en la nota.

Redacción BAE

Cuando las temperaturas descienden en Argentina, es común observar perros abrigados con camperas, chalecos o tejidos de lana. Esta práctica, aunque puede ser vista por algunos como una exageración o una forma de “humanización”, tiene fundamentos en la salud y bienestar de los animales. No todas las razas de perros están igualmente preparadas para soportar el frío, y el uso de abrigo se convierte en una necesidad en ciertos casos.

La resistencia al frío en los caninos se ve influenciada por diversos factores, incluyendo el tipo de pelaje, el tamaño del perro, su edad y su estado de salud general. Razas que provienen de climas fríos, como el husky siberiano, el malamute de Alaska o el samoyedo, están biológicamente equipadas con un manto denso y una doble capa de pelo que les permite enfrentar temperaturas extremas sin problemas. Asimismo, los border collies y pastores alemanes poseen un pelaje espeso y aislante, lo que los coloca en la lista de perros que no requieren abrigo adicional.

Por otro lado, existen razas que sí necesitan protección contra el frío. Los perros de pelo corto o fino, como el galgo, el chihuahua, el pinscher o ciertos caniches que han sido rapados, no cuentan con la misma adaptación y, por ende, requieren abrigo extra. Además, cachorros, perros ancianos o aquellos con bajo peso corporal son más susceptibles a la pérdida de calor y pueden tener dificultades para regular su temperatura. Un punto a considerar es que los perros que han sido esquilados recientemente pierden parte de su protección natural y deben ser resguardados con mayor atención durante el invierno.

Los veterinarios sugieren observar el comportamiento del perro como un indicador clave de su bienestar térmico. Señales como temblores, la búsqueda de refugio bajo mantas, la inmovilidad o un caminar rígido pueden ser signos claros de que el animal está sintiendo frío. En estos casos, proporcionar abrigo no es un lujo, sino una medida esencial para su bienestar.

Ante cualquier duda, es recomendable consultar con un veterinario de confianza para evaluar la situación particular de cada mascota. La salud y el confort de los animales deben estar al frente de las decisiones, evitando que la moda prevalezca sobre el bienestar. La atención a los síntomas de malestar térmico puede prevenir enfermedades respiratorias y otros problemas asociados a la exposición al frío.

 

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