Alerta por una ameba letal: el cambio climático acelera su propagación
El aumento de las temperaturas favorece la expansión de un microorganismo que provoca infecciones cerebrales graves. Sus síntomas se confunden con otras enfermedades y muchas veces el diagnóstico llega en etapas críticas. Los detalles, en la nota.
La comunidad científica global está en alerta por el aumento de casos de infecciones cerebrales causadas por la ameba Naegleria fowleri, comúnmente conocida como "ameba come cerebros". Este microorganismo, que prospera en aguas dulces cálidas, es responsable de la meningoencefalitis amebiana primaria (PAM), una enfermedad que presenta una tasa de letalidad superior al 97%. A medida que el cambio climático avanza, las condiciones propicias para la proliferación de esta ameba se han intensificado, favoreciendo su expansión en diversas regiones del mundo, entre ellas, potencialmente, algunas áreas de Argentina.
Recientemente, el estado de Kerala, en el sur de India, reportó 15 casos de PAM durante los primeros meses de 2024, una cifra significativamente superior a los casos anuales registrados anteriormente. Este aumento revela un patrón preocupante que se alinea con el incremento global de casos atribuibles, entre otras causas, al cambio climático y el consecuente aumento de temperaturas. La Naegleria fowleri se encuentra frecuentemente en lagos, estanques y piscinas no tratadas, donde las condiciones térmicas favorecen su replicación.
Los síntomas de la infección suelen confundirse con otras enfermedades comunes, como la meningitis bacteriana o la gripe. La fiebre, las cefaleas intensas, la rigidez en el cuello y las alucinaciones son algunos de los signos más preocupantes, pero el diagnóstico temprano es un reto significativo. Según los expertos, sólo el 30% de los casos en India reciben un diagnóstico adecuado, lo que limita considerablemente las oportunidades de intervención médica y contribuye a la alta mortalidad asociada.
En este contexto, el caso de Kerala subraya la gravedad del problema en la región. Recientes informes indican que víctimas incluyen a niños que nadaban en estanques contaminados y adultos que entraron en contacto con aguas dulces. Este tipo de infecciones no solo afectan áreas tradicionalmente expuestas a la ameba, sino que también están invadiendo regiones donde antes no se habían documentado casos, un fenómeno vinculado al aumento de las temperaturas y a fenómenos climáticos extremos.
Yun Shen, profesora de Ingeniería Química y Medioambiental en la Universidad de California en Riverside, ha destacado que las condiciones propiciadas por el calentamiento global no solo favorecen el crecimiento de la Naegleria fowleri, sino que también aumentan el riesgo de exposición debido a un incremento en las actividades recreativas en el agua durante los meses más cálidos.
La creciente atención sobre el impacto del cambio climático en la propagación de esta ameba debe ser un llamado de alerta para las autoridades y la sociedad en general.
