EFEMÉRIDE

Caña con ruda y Pachamama: el ritual ancestral que se renueva cada 1° de agosto

Una costumbre milenaria que sigue viva para agradecer, proteger y conectar con la Madre Tierra. Los detalles, en la nota.

Revista Veintitrés

Cada 1° de agosto, miles de personas en América Latina se reúnen en torno a un gesto cargado de simbolismo: tomar caña con ruda en ayunas. El ritual forma parte del Día de la Pachamama, una celebración heredada de los pueblos originarios que honra a la Tierra como fuente de vida, abundancia y protección.

Un trago para espantar lo malo y atraer lo bueno

El propósito espiritual detrás de una tradición que atraviesa generaciones

Beber caña con ruda tiene un objetivo claro: alejar la mala energía, prevenir enfermedades y abrir paso a un nuevo ciclo lleno de salud y prosperidad. La práctica proviene de culturas ancestrales del norte argentino, como los guaraníes, y con el tiempo se extendió por todo el país y por distintas regiones de América del Sur.

Cómo se prepara este brebaje cargado de historia

Una mezcla sencilla con poder curativo y simbólico

La receta tradicional combina hojas de ruda macho con caña o ginebra, que se dejan macerar en un lugar oscuro durante al menos un mes. Cuanto más tiempo repose, mayor será su potencia. Además de su significado espiritual, se le atribuyen propiedades medicinales: combate parásitos, alivia malestares digestivos y actúa como repelente natural.

     
El mensaje oculto del 1° de agosto

Por qué este día es clave para renovar la conexión con la Tierra

El comienzo de agosto marcaba, para las comunidades indígenas, un período crítico de frío y enfermedades. Por eso surgió este ritual de protección y gratitud hacia la Pachamama. Parte del acto consiste en verter un chorrito de la bebida en la tierra como ofrenda, acompañado del pedido “kusiya, kusiya”, que en lengua aymara significa “ayudame”.

Se puede beber de distintas formas —en tres sorbos, en siete o de un solo trago—, pero siempre en ayunas y con una actitud de respeto y conexión.

Una ceremonia que sigue viva

Tomar caña con ruda cada 1° de agosto no es solo un acto simbólico: es una manera de mantener vivas las raíces, agradecer a la Tierra y pedir por un nuevo ciclo de equilibrio y bienestar. Una tradición que sigue pasando de generación en generación y que cada año suma nuevos guardianes de la Pachamama.

 

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