CIENCIA

El enigma de la consciencia: un estudio desafía las teorías más aceptadas sobre su origen

Un experimento neurocientífico comparó dos de los modelos más influyentes sobre cómo surge la consciencia en el cerebro humano. Los resultados sorprendieron incluso a los propios investigadores. Los detalles, en la nota.

Redacción BAE

Un reciente estudio publicado en la reconocida revista científica Nature puso en tela de juicio algunas de las teorías más influyentes sobre el origen de la consciencia en el cerebro humano. El experimento, realizado por un equipo de neurocientíficos, involucró a 256 sujetos que fueron expuestos a diversos estímulos visuales, durante los cuales se monitoreó su actividad cerebral utilizando tres herramientas de medición: análisis del flujo sanguíneo, actividad magnética y registros eléctricos.

 

El objetivo del estudio era determinar cuál de las dos teorías predominantes sobre la consciencia podía predecir de mejor manera los datos obtenidos. Sin embargo, los resultados sorprendieron incluso a los integrantes del equipo de investigación, ya que resultaron en un empate técnico entre las propuestas en cuestión.

Los autores del estudio observaron que los resultados se alinean con ciertas predicciones del marco teórico de la Información Integrada de la Consciencia (IIT) y la Teoría Global del Espacio de Trabajo (GNWT). No obstante, también representaron un desafío importante a algunos de los principios clave de ambas teorías. Por ejemplo, una falta de sincronización sostenida en la corteza posterior contradice la afirmación de la IIT acerca de que la conectividad de la red cerebral determina la consciencia. Al mismo tiempo, la GNWT se ve comprometida por la falta general de "ignición" al final del estímulo y por una representación reducida de ciertas dimensiones conscientes en la corteza prefrontal.

A pesar de estas disonancias teóricas, el estudio permitió avanzar en la comprensión de la consciencia. Según un artículo del Instituto Allen, se ha confirmado que las neuronas de las áreas visuales del cerebro están conectadas con áreas frontales, que tradicionalmente se asocian a funciones cognitivas superiores. Esto sugiere que la consciencia, en el contexto de la experiencia humana, está profundamente vinculada con la manera en que interactuamos con el mundo, en lugar de basarse en una mera integración aislada de la información.

Un comunicado de prensa del Instituto Allen resalta la objetividad de esta afirmación: "La inteligencia implica hacer, mientras que la consciencia implica ser". Este hallazgo tiene implicancias significativas para el campo de la neurociencia en Argentina y más allá, ya que podría abrir nuevas vías para investigar la naturaleza de la consciencia y su papel en la cognición humana.

 

 

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