INSÓLITO

Elon Musk tiene okupas: ayudó a una pareja a comprar su casa y ahora no quieren irse

El magnate financió la compra de la propiedad que había adquirido en 2013, pero los nuevos dueños dejaron de pagar y siguen viviendo allí sin intención de abandonarla. Los detalles, en la nota.

Redacción BAE

El reconocido empresario Elon Musk se encuentra en medio de una complicada situación, que ha revelado las vulnerabilidades que enfrentan incluso aquellos en la cúspide del éxito financiero. El magnate, conocido por su liderazgo en Tesla y SpaceX, tomó la decisión de financiar la compra de una propiedad que había adquirido en 2013, ubicada en Bel-Air y con un notable legado asociado al actor Gene Wilder. Sin embargo, el sueño de preservar este patrimonio se ha convertido en una pesadilla para Musk, al encontrarse con okupas que se niegan a abandonar la residencia.

En 2020, Musk facilitó la compra de la vivienda a la pareja compuesta por Jordan Walker-Pearlman, sobrino del fallecido actor, y su esposa, Elizabeth Hunter. Atraídos por la historia de la propiedad y la posibilidad de honrar el legado de Wilder, los nuevos propietarios enfrentaron inicialmente la dificultad de reunir los fondos necesarios. Musk, en un gesto atípico, no solo redujo el precio de la vivienda de 9,5 millones a 7 millones de dólares, sino que además les otorgó un préstamo de 6,7 millones de dólares para facilitar la adquisición.

Sin embargo, el impacto de la pandemia y las huelgas en Hollywood comenzaron a afectar gravemente la economía de la pareja, lo que llevó a una serie de incumplimientos en los pagos. A mediados de 2024, Musk se vio obligado a iniciar un proceso de ejecución hipotecaria para recuperar el dinero prestado. A pesar del complicado proceso, los nuevos propietarios intentaron reflotar su situación al poner la propiedad a la venta por 12,95 millones de dólares, un precio significativamente superior al promedio de la zona. Sin embargo, ante la falta de ofertas, ajustaron el precio a 9,5 millones, sin éxito en generar interés. En noviembre de 2024, la propiedad fue retirada del mercado.

El escenario se complica aún más debido a que Walker-Pearlman intenta aplicar una cláusula del condado de Los Ángeles, que protege las propiedades catalogadas como de interés histórico, impidiendo modificaciones en la estructura de la casa. Actualmente, la pareja continúa residiendo en la propiedad sin intención de abandonarla, mientras Musk sigue sin recuperar los 6,7 millones de dólares prestados ni avanzar en la venta de una casa cuyo estatus de “propiedad histórica” limita aún más las opciones disponibles.

Esta situación pone de manifiesto que las dificultades financieras pueden afectar a cualquier persona, incluso a aquellos con un patrimonio neto considerable como Musk. La historia es un recordatorio de que el mundo de los negocios no siempre sigue un camino predecible y que, en ocasiones, las decisiones emocionales, por muy nobles que sean, pueden resultar en complicaciones inesperadas.

 

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